SÁBADO XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:

– El texto pone de relieve la intervención del poder De Dios que liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto. Fue una noche de vela para Dios, noche en que veló el Señor para sacar al pueblo de Egipto. Es una noche épica para el pueblo, y es la noche en que el pueblo es liberado, y se celebra para siempre.

– En Cristo Jesús, sucedió la gran noche de vela De Dios, resucitándole de entre los muertos. Por eso cada año, los cristianos, en la Vigilia pascual, nos reunimos y velamos en honor De Dios y de su Resucitado.

SALMO:
«Porque esa eterna su misericordia.»
Con el pueblo de Israel no podemos dejar de cantar que es eterna la misericordia del Señor, pues su historia de salvación es grandiosa con todo el pueblo y con cada uno en particular.

MATEO:
– Vemos el modo de actuar de Jesús, siempre lleno de misericordia, la caña cascada no la quiebra, el pábilo vacilante no lo apaga. Hoy las lecturas nos hacen entrar en esta misericordia que debemos vivir con todos, y Jesús es el ejemplo que cuida y levanta al más pobre y caído.
– Debemos hoy mirarnos en Jesús, y hacer un examen donde comprobar si hemos aprendido o no las lecciones del Maestro:
· Tenemos que anunciar el derecho, es decir, hacer que llegue el mensaje de Cristo a las personas ya los grupos. No podemos callarnos, y menos esconder al Señor, pues nosotros somos su voz, sus manos, su corazón…, para que Él pueda llegar a los demás.
· Nuestro modo de anunciar debe ser el de proponer sin imponer, anunciar motivando, respetando a cada persona en su situación concreta y acercarles a Dios.
· Y sobre todo cuando vemos una caña casaca o un pábilo vacilantes, es decir una persona que ha fallado, o que está pasando alguna dificultad, debemos ayudarle a que no se quiebre del todo, a no apagarse, hay que echar una mano no para hundir más, sino Parra levarla y dar una nueva oportunidad.
– Es lo que continuamente hace Jesús con los pecadores y con los débiles, con los que sufren por el motivo que sea, y así debemos actuar nosotros que somos sus seguidores más cercanos.

María, Madre llévanos a ser misericordia, y por eso que nos llenemos de Jesús en todo, para que seamos Jesús para todos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO