SÁBADO XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

MIQUEAS:
– Denuncia el profeta a los poderosos con mucha valentía, pues abusan del poder, traman iniquidades, codician los bienes ajenos, roban siempre que pueden, oprimen a los demás, son idólatras de sí mismos. Y las consecuencias de tanto pecado, es lo que llamamos el castigo De Dios que el profeta les anuncia, calamidades sin cuento y serán objeto de burla por parte de todos, cuando caigan en desgracia.
– Además el profeta nos muestra que no podemos separar el culto al Señor y la caridad y el amor hacía los pobres y los débiles. Cuánto tenemos que aprender de esto los cristianos hay que amar al prójimo y tener un trato adecuado pues son imagen De Dios.

SALMO:
"No te olvides de los humildes, Señor."
Muestra el salmista que la lejanía que tenemos con Dios tiene que ver porque nos buscamos a nosotros mismos y nos olvidamos de buscar a Dios en los hermanos. Busquemos a Dios en todo y sobre todo en su imagen más plena que somos los hombres, y le podremos descubrir en todo.

MATEO:
– Vemos el modo de actuar de Jesús, siempre lleno de misericordia, la caña cascada no la quiebra, el pábilo vacilante no lo apaga. Hoy las lecturas nos hacen entrar en esta misericordia que debemos vivir con todos, y Jesús es el ejemplo que cuida y levanta al más pobre y caído.
– Debemos hoy mirarnos en Jesús, y hacer un examen donde comprobar si hemos aprendido o no las lecciones del Maestro:
· Tenemos que anunciar el derecho, es decir, hacer que llegue el mensaje de Cristo a las personas ya los grupos. No podemos callarnos, y menos esconder al Señor, pues nosotros somos su voz, sus manos, su corazón…, para que Él pueda llegar a los demás.
· Nuestro modo de anunciar debe ser el de proponer sin imponer, anunciar motivando, respetando a cada persona en su situación concreta y acercarles a Dios.
· Y sobre todo cuando vemos una caña casaca o un pábilo vacilantes, es decir una persona que ha fallado, o que está pasando alguna dificultad, debemos ayudarle a que no se quiebre del todo, a no apagarse, hay que echar una mano no para hundir más, sino Parra levarla y dar una nueva oportunidad.
– Es lo que continuamente hace Jesús con los pecadores y con los débiles, con los que sufren por el motivo que sea, y así debemos actuar nosotros que somos sus seguidores más cercanos.

María, Madre llévanos a ser misericordia, y por eso que nos llenemos de Jesús en todo, para que seamos Jesús para todos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO