SÁBADO XIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS:
– Vemos hoy en el profeta su experiencia mística, su visión De Dios, que es una teofanía en la que se destaca la grandeza y la santidad De Dios rodeado de ángeles, con una escenificación idealizada del cielo. Y a esta llamada De Dios Isaías responde prontamente, después de haber sido purificado, aquí estoy, mándame. Se pone a los píes del Señor para hacer su voluntad, y dejar de vivir para él mismo.
– También con nosotros es Dios quien tiene la iniciativa, es su santidad, su grandeza, y su amor la que nos busca y nos llama y nosotros debemos responder a tanto amor De Dios, a tanta cercanía de lo grande y bueno que es Dios, con una vida totalmente entregada a su voluntad.

SALMO:
“El Señor reina, vestido de majestad.”
– En el salmo seguimos proclamando la grandeza De Dios que es grande y reina, y es lo que debemos hacer al rezarlo, proclamar quién es Dios y alabarle por siempre.

MATEO:
– Hoy vemos en el Evangelio lo importante que somos para Dios, pues Él ha derramado la sangre de su Hijo para nuestra salvación, y ese es el precio que ha pagado por nosotros, por eso no debemos nunca olvidar que valemos la sangre de Cristo; y esto nos debe llevar a reconocer cuán importantes somos para Dios, que no deja de cuidarnos con pequeños detalles de ternura infinita, pues hasta los pelos de nuestra cabeza los tiene contados, y esto es porque le importa nuestra vida y nos cuida con su amor.
– Jesús sigue con su discurso misionero, y sigue anunciando las persecuciones, pero no hay que dejarse acobardar, pues no Nayarit nada escondido que no llegue a saberse; todos estamos en las manos De Dios, si él cuida de los gorrinos como no va cuidar de nosotros, sus hijos predilectos; y el mismo Jesús saldrá en ayuda de los suyos, pues si uno se pone de su parte, el también se pondrá de la nuestra.
– Por lo que hay que dejar el miedo, hoy nos repite Jesús, No tengáis miedo. Son muchas las dificultades, pero Él camina con nosotros a lo largo de la historia. Por eso hay que vivir en la confianza, que no es el éxito inmediato delante de los hombres, sino el éxito de nuestra misión a los ojos De Dios, que ve nos las apariencias sino lo que hay en nuestro interior..

María Madre llévanos a vivir siempre en las manos de tu Hijo, y que siempre vivamos en su confianza. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO