SÁBADO XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:
– Aparece la muerte de Jacob relatada una forma sencilla con rasgos incluso emocionantes: “recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos”. Después vemos la magnanimidad de José y su perdón al acoger y cuidar a toda su familia, y a la de todos sus hermanos. Y tanto Jacob como José quieren ser enterrados en la tierra prometida por Dios a Abrahán, en la tumba de los patriarcas.
– Hoy también podemos nosotros reflexionar sobre la muerte de nuestros seres queridos, nos debe recordar la caducidad de la vida, nos invita a reconciliarnos lo que permanecemos aquí, nos ayuda a echar una sabia mirada hacia atrás y hacia delante, nos sitúa en la presencia De Dios como Señor de la vida y de la muerte, nos consuela el pensar que nuestros seres queridos, se mantiene en comunión con nosotros de un modo misterioso y nos esperan por la intercesión de Jesucristo salvador de los hombres. Debemos caer en la cuenta como para la familia de José, que esos momentos son para la reconciliación y la amnistía, para saber olvidar y empezar de cero, reparando y curando heridas y dejando todo en manos De Dios. José renueva su perdón con sencillez, sin darles importancia, y los hermanos renuevan su arrepentimiento; debemos aprender a obrar así también nosotros.

SALMO:
“Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.”
Siempre alabar la grandeza del Señor, pues en su bondad y presencia nosotros tenemos vida y vida en abundancia.

MATEO:
– Hoy vemos en el Evangelio lo importante que somos para Dios, pues Él ha derramado la sangre de su Hijo para nuestra salvación, y ese es el precio que ha pagado por nosotros, por eso no debemos nunca olvidar que valemos la sangre de Cristo; y esto nos debe llevar a reconocer cuán importantes somos para Dios, que no deja de cuidarnos con pequeños detalles de ternura infinita, pues hasta los pelos de nuestra cabeza los tiene contados, y esto es porque le importa nuestra vida y nos cuida con su amor.
– Jesús sigue con su discurso misionero, y sigue anunciando las persecuciones, pero no hay que dejarse acobardar, pues no Nayarit nada escondido que no llegue a saberse; todos estamos en las manos De Dios, si él cuida de los gorrinos como no va cuidar de nosotros, sus hijos predilectos; y el mismo Jesús saldrá en ayuda de los suyos, pues si uno se pone de su parte, el también se pondrá de la nuestra.
– Por lo que hay que dejar el miedo, hoy nos repite Jesús, No tengáis miedo. Son muchas las dificultades, pero Él camina con nosotros a lo largo de la historia. Por eso hay que vivir en la confianza, que no es el éxito inmediato delante de los hombres, sino el éxito de nuestra misión a los ojos De Dios, que ve nos las apariencias sino lo que hay en nuestro interior..

María Madre llévanos a vivir siempre en las manos de tu Hijo, y que siempre vivamos en su confianza. Amén.

SÁBADO XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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