SÁBADO XIII TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:
– Vemos una escena llena de trampas e intrigas dentro de la familia de Isaac, por las preferencias de Rebeca por Jacobo y el engaño que preparan al anciano Isaac, aprovechándose de su ceguera y su debilidad por la buena comida. El propósito es arrebatar a Esaú los derechos que tenía como primogénito, al adquirir la bendición paterna sobre Jacob.
– El autor del libro subraya que a pesar de todo esto, Dios sigue guiando la historia de su pueblo. Y vemos como Dios sigue sirviéndose de los menos fuertes, de los que menos valen en lugar de los que valen, pues Esaú era más fuerte que el débil Jacob.
– Dios no actúa según criterios humanos, sino según su amor y libertad. Dios no actúa según los méritos de las personas, sino que es libre en su amor y en su misericordia. Por eso elige a los colaboradores más pobres y débiles según el mundo, y los capacita con el fuego de su Amor, de su Espíritu Santo. Por lo que debemos hacernos humildes en la presencia De Dios, para vivir en sus planes y elegirle a Él por encima de todo. Dios se sirve de pobreza, miseria humana, para llevar a cabo su obra en nosotros.

SALMO:
“Alabad al Señor porque es bueno.”
Alabamos al Señor porque es grande, por hace lo que el quiere, y su voluntad es la que nos trae la salvación y debemos fiarnos de Él, y de la obra de sus manos; que siempre es mejor que la obra de las nuestras.
El salmo además alude explícitamente a la preferencia De Dios por Jacob, llamado también Israel, el Señor escoge a Jacob y hace de Israel su posesión.

MATEO:
– Discusión sobre el ayuno que es signo de penitencia, pero también signo de espera mesiánica, de que estamos esperando al Mesías. Es más esta espera Mesiánica la que preparaba el ayuno, para acoger bien al Mesías en nuestra vida. Por lo que esta controversia, se refiere a si se acepta o no a Cristo como el enviado De Dios.
– Jesús se queja de que no le reconozcan y no quieran cambiar de vida. Y pone tres comparaciones:
+ Él es el novio y por tanto, hay que estar de fiesta, no de luto preparando su llegada.
+ Él es el traje nuevo, que no admite parches de tela vieja.
+ Él es el vino nuevo, que se estropea si se pone en odres viejos.
– El ayuno es un buen medio para expresar nuestra humildad y nuestra conversión a los valores esenciales, por encima de los que nos propone la sociedad. Pero nuestro ayuno lo debe reconocer Dios y no la gente: debemos hacerlo con cara alegre, sin pregonar a todos nuestro esfuerzo ascético.
– Debemos vivir la vida en Cristo, que es creer en Él y seguirle no sólo cambiando pequeños detalles, poniendo remiendos en el traje viejo, sino cambiar el vestido entero, cambiar la mentalidad, no sólo el vestido exterior, es tener un corazón nuevo. Seguir a Cristo afecta a toda nuestra vida, no sólo a una oraciones o prácticas piadosas.

María, Madre llévanos a entregarnos a la novedad de la vida en tu Hijo JEsucristo. Amén.

un pobre sacerdote +++

SÁBADO XIII TIEMPO ORDINARIO