SÁBADO XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

AMÓS:
– Hoy el profeta tiene un tono de esperanza, después de tantas denuncias, el vidente anuncia un futuro de felicidad. Invita al pueblo a tener confianza en Dios, pues es comprensivo con nuestra debilidad.
– Dios siempre deja un resquicio a la esperanza, siempre nos permite el camino de retorno, como el hijo pródigo que describirá Jesús. De este modo vemos que Dios corrige, pero corrige desde el amor, como el padre a su hijo, siempre esperanza el cambio en el hijo, y dando una nueva oportunidad. Por lo tanto con confianza, hemos de rezar y poner manos a la obra, aprendiendo la lección del pueblo de Israel, y del profeta que nos invita a cambiar nuestra vida, para que discurra por los caminos que Dios quiere.

SALMO:
“Dios anuncia La Paz a su pueblo”.
Lo primero que nos invita el salmo, es escuchar a Dios, y de este modo veremos que es misericordia y fidelidad, que busca que por medio de la lluvia de su amor, nuestra tierra dé fruto abundante, y así viviremos en sus caminos.

MATEO:

– Discusión sobre el ayuno que es signo de penitencia, pero también signo de espera mesiánica, de que estamos esperando al Mesías. Es más esta espera Mesiánica la que preparaba el ayuno, para acoger bien al Mesías en nuestra vida. Por lo que esta controversia, se refiere a si se acepta o no a Cristo como el enviado De Dios.
– Jesús se queja de que no le reconozcan y no quieran cambiar de vida. Y pone tres comparaciones:
+ Él es el novio y por tanto, hay que estar de fiesta, no de luto preparando su llegada.
+ Él es el traje nuevo, que no admite parches de tela vieja.
+ Él es el vino nuevo, que se estropea si se pone en odres viejos.
– El ayuno es un buen medio para expresar nuestra humildad y nuestra conversión a los valores esenciales, por encima de los que nos propone la sociedad. Pero nuestro ayuno lo debe reconocer Dios y no la gente: debemos hacerlo con cara alegre, sin pregonar a todos nuestro esfuerzo ascético.
– Debemos vivir la vida en Cristo, que es creer en Él y seguirle no sólo cambiando pequeños detalles, poniendo remiendos en el traje viejo, sino cambiar el vestido entero, cambiar la mentalidad, no sólo el vestido exterior, es tener un corazón nuevo. Seguir a Cristo afecta a toda nuestra vida, no sólo a una oraciones o prácticas piadosas.

María, Madre llévanos a entregarnos a la novedad de la vida en tu Hijo JEsucristo. Amén.

un pobre sacerdote +++

SÁBADO XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO