SÁBADO XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:

– Abrahán acoge los tres hombres en la encina de Mambré de un modo admirable. Primero les lava los pies, gesto de ternura y delicadeza, y les invita a que puedan descansar un poco. Después trae pan para que puedan recuperar fuerzas, y es pan que se hace reciente, para darles lo mejor, y esto se uno a la entrega del Ternero Hermoso. Abrahán no se reserva nada, sabe que es el Señor que está allí presente, y no le da lo mejor de su vida, y así recibe la confirmación de que en el tiempo de costumbre tendrá un hijo. A lo que Sara se ríe pues le parece imposible, pero para Dios no hay nada imposible, la expresión que se usa es en forma de pregunta: “¿HAY ALGO DEMASIADO DIFÍCIL PARA EL SEÑOR?” Esta debe ser la pregunta que nos formulemos nosotros ante cualquier dificultad, pensando que el plan De Dios no es el mejor.

– Son tres hombres, pero parece que es uno solo. Son ángeles, pero en algún momento del diálogo parece que es le mismo Dios. Abrahán les dedica su mejor hospitalidad y escucha en recompensa de nuevo, y ya como inminente, la promesa de la descendencia. De este modo Abrahán sigue siendo modelo de fe y de acogida de la voluntad De Dios.

– Dios nos visita misteriosamente. Saberlo descubrir en los peregrinos o en las personas o en los acontecimientos es todo un arte y una sabiduría de fe cristiana. JESÚS SE NOS ACERCA AHORA, HOY EN LA PERSONA DEL PRÓJIMO.

SALMO:

“El Señor se acuerda de su misericordia”

El salmo de hoy es nada menos que el Magnificat de María, que alaba a Dios y recuerda la promesa de Abrahán. Hay que destacar lo que repetimos, que Dios se acuerda de su misericordia, y que se fija en la humildad de su esclava María, igual que se fija en la pobreza y la pequeñez de este matrimonio anciano y estéril de la primera lectura para mostrar sus maravillas y su poder de Amor misericordioso.

MATEO:

– Hoy vemos a Jesús curar a distancia y con el poder de su Palabra: “Señor no soy digo de que entre bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano.” Jesús alaba esta fe, que es de verdad creyente en la acción del Amor De Dios, que supera el espacio y el tiempo, aunque actúa en espacio y en el tiempo. Por eso Jesús le dice que suceda según ha creído. Si hoy nosotros viviéramos la misma situación del Centurión con Jesús, ¿qué sucedería?

– El militar es un pagano, romano, de la potencia ocupante. Pero la gracia no depende de si uno es judío o romano: sino de su actitud de fe. Y el centurión da muestras de una gran fe y humildad. Tanto que Jesús lo pone como ejemplo, y así anuncia que la salvación es universal, no solo para el pueblo de Israel. Ayer curaba Jesús a un leproso un rechazado por la sociedad; hoy a un extranjero; la salvación De Dios es para todos, en todo momento y en todo lugar, y así la transmite Jesús como quiere y cuando quiere.

– Con la suegra de Pedro, no dice nada, sencillamente, la toma de la mano y la transmite la salud, y se le pasó la fiebre. Tanto de Palabra como por contacto el poder de Jesús es increíble y vence las asechanzas del mal.

– Al final del evangelio, aparece ese corazón entrañablemente misericordioso de Jesús que se conmuevo por todos los que le necesitan, y por eso le acercan a todos, y de todos los que tienen demonios, son expulsados; y los que están enfermos, quedan curados; y aquellos que viven en pecado, viven para la gracia. Pero no porque nadie viva esos dolores, sino que “ÉL TOMÓ NUESTRAS DOLENCIAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”. Él ha cargado el precio de nuestros pecados, enfermedades y dolencias, y las ha clavado en la Cruz para salvarnos.

SÁBADO XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO