SÁBADO XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

LAMENTACIONES:

– Hoy escuchamos un canto muy doloroso, la ciudad está destruida y hay lágrimas en los ojos de todos, pero el autor del libro invita al pueblo a dirigirse a Dios con u oración y sus manos alzadas al cielo. También nosotros muchas veces tenemos que levantar nuestras manos ante las dificultades de la vida, esto nos hace más humildes y nos ayuda más caminar fiados De Dios que de nosotros mismos. Cuánto necesitamos vivir de este modo las cosas y no dejar a Dios ni en lo bueno ni en lo malo.

– Nosotros vivimos este ambiente de oración es confianza y en la iglesia seguimos invocando a Dios por encima de todo en todos los momentos de nuestra vida, sobre todo en las dificultades y acogiendo todas las necesidades de los hermanos con la oración de los fieles.

SALMO:

” No olvides sin remedio la vida de los pobres”

El salmo es una profunda oración en medio de la desgracia, y a la vez invita a elevar a Dios que no se olvide de su pueblo, y que se acuerde de la comunidad que eligió desde hace tanto tiempo, esto en favor del humilde, pero sobre todo en toda necesidad.

MATEO:

– Hoy vemos a Jesús curar a distancia y con el poder de su Palabra: “Señor no soy digo de que entre bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano.” Jesús alaba esta fe, que es de verdad creyente en la acción del Amor De Dios, que supera el espacio y el tiempo, aunque actúa en espacio y en el tiempo. Por eso Jesús le dice que suceda según ha creído. Si hoy nosotros viviéramos la misma situación del Centurión con Jesús, ¿qué sucedería?

– El militar es un pagano, romano, de la potencia ocupante. Pero la gracia no depende de si uno es judío o romano: sino de su actitud de fe. Y el centurión da muestras de una gran fe y humildad. Tanto que Jesús lo pone como ejemplo, y así anuncia que la salvación es universal, no solo para el pueblo de Israel. Ayer curaba Jesús a un leproso un rechazado por la sociedad; hoy a un extranjero; la salvación De Dios es para todos, en todo momento y en todo lugar, y así la transmite Jesús como quiere y cuando quiere.

– Con la suegra de Pedro, no dice nada, sencillamente, la toma de la mano y la transmite la salud, y se le pasó la fiebre. Tanto de Palabra como por contacto el poder de Jesús es increíble y vence las asechanzas del mal.

– Al final del evangelio, aparece ese corazón entrañablemente misericordioso de Jesús que se conmuevo por todos los que le necesitan, y por eso le acercan a todos, y de todos los que tienen demonios, son expulsados; y los que están enfermos, quedan curados; y aquellos que viven en pecado, viven para la gracia. Pero no porque nadie viva esos dolores, sino que “ÉL TOMÓ NUESTRAS DOLENCIAS Y CARGÓ CON NUESTRAS ENFERMEDADES”. Él ha cargado el precio de nuestros pecados, enfermedades y dolencias, y las ha clavado en la Cruz para salvarnos.

María ayúdanos a vivir siempre en la confianza con tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SABADO XII DEL TIEMPO ORDINARIO