SÁBADO VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JUDAS:
– Este texto es una mostrar aliento a los cristianos para mantenerse fieles en su fe, sin hacer caso a tantas desviaciones que hay en el mundo, es un texto muy actual. Y lo hace sosteniendo la vida en la Trinidad y en las virtudes teologales, movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor De Dios, aguardando a nuestro Señor Jesucristo. Continuando el edificio de vuestra Santa Fe… manteneos en el amor De Dios, aguardando a que Jesucristo os dé la vida eterna.
– Debemos permanecer vigilantes en la fe, pues para edificar nuestra vida en la fe, debemos apoyarnos en Dios que es el único que nos saca de las dificultades de la vida, y sobre todo el que nos hace permanecer firmes y perseverar en los sufrimientos y contrariedades. Y además hace una invitación a apoyar y cuidar a aquellos que titubean y lo están pasando peor, pues necesitamos unos de los otros en el señor.

SALMO:
“Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.”
Que importante es caer en la cuenta que nuestro anhelo, nuestro deseo tiene que estar puesto en el Señor que es quien nos guía en nuestra fe. Pues sabemos que sólo en la gracia del Señor está nuestra verdadera fuerza y es Él quien nos sostiene en nuestro caminar diario. Por eso no podemos dejar de acudir al Señor y alabarle día tras día.

MARCOS:
– La escena de hoy es continuación del gesto profético de Jesús expulsando a los mercaderes del Templo. Jesús entra en controversia con aquello que le hacen una pregunta con dobles, a los cuales no contesta sino que hace otra pregunta, y los coloca entre la espada y la pared. Hoy Jesús es astuto y desenmascara las malas intenciones de los que vienen a preguntarle. Jesús sabe que es inútil razonar con estar personas, y no les va a dar el gusto de afirmar un cosa que no van a aceptar y que les daría motivos simplemente para ir más contra Él.
– Este evangelio nos lleva también a nosotros a saber discernir si los acontecimientos de nuestra vida vienen o no De Dios. Lo que está claro es que no deberían ser los intereses personales o el orgullo o la pereza ante los cambios lo que motive nuestra decisión.
– Jesús ha expulsado a los vendedores del templo y la gente principal del pueblo le exige que explique su proceder. conocer la Escritura desde niños, participan en las fiestas todos los años, han sido educados en la religión de sus padres y no pueden reconocer el sentido de las coas. Cuando se les pregunta, no son capaces de dar razón de su esperanza o responden con discursos políticamente correctos, insípidos y sin compromiso. Una actitud muy extendida entre los cristianos de toda la vida.

María, enséñanos a abrirnos a la acción del Espíritu y a no tener doblez en nuestro corazón. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO