SÁBADO VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SANTIAGO:
– Para un cristiano la oración debería impregnar todas las cosas de su vida, de este modo estará más unido a Cristo en todos los momentos en los buenos, y en los malos, en la salud y en la enfermedad. Y el poder de la oración que nos muestra Santiago, se ve en el ejemplo del profeta Elías, que ora eficazmente para que llueva o no llueva.
– Este pasaje De Santiago nos muestra también el sacramento de la Unción de los enfermos, con la oración de los presbíteros por los enfermos, la unción con óleo y la imposición de manos. Que importante es la oración de fe que es capaz de salvar al enfermo y que el Señor puede curarlo, que impresionante es que el Señor nos acompañe en todo momento, y con especial cuidado en los momentos más duros como son los de la enfermedad.
– Una recomendación que nace de esta lectura es que deberíamos ORAR NUESTRA VIDA, esto es que en todo vivamos con el Señor que hablamos con él, que lo pongamos todo bajo su mano, para que nos proteja nos cuide y nos guíe por su Camino.

SALMO:
“Suba, Señor, mi oración como incienso en tu presencia.”
Es un salmo en el que la petición en la dificultad se muestra claramente. Continuando por tanto con la primera lectura, es una oración práctica en la que clamamos al Señor. Que buen ejemplo para cogerlo en nuestra vida y clamar sin miedo, y con confianza al Señor que nos ama y que busca lo que verdaderamente nos hace felices y necesitamos.

MARCOS:
– Como ya sabemos los niños en la época de Jesús eran muy poco considerados, más bien poco cuidados. Pero Jesús que atendía a todos, que se fija de un modo especial en lo que más lo necesitan, en los abandonados de la sociedad, tiene tiempo también para los niños, les abraza y bendice. Pero no solo eso sino que además, les pone como modelos para los que quieran entrar en el Reino De Dios
– Debemos vivir como niños ante Dios, sabiendo que dependemos en todo De Dios, y que sin él no somos nada, que somos insignificantes y necesitamos De Dios. Debemos tener confianza en Dios, sentirnos hijos de su familia y estar disponibles y receptivos a su Palabra y a su gracia. Hay que ser sencillos, sin complicaciones, sabiendo convivir con los demás y acogiendo los dones De Dios.

María, Madre ayúdanos a ser niños ante Dios. Amén.

un pobre sacerdote +++

SÁBADO VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO