SÁBADO VI SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– San Pablo va pasando por las comunidades animando a los discípulos. Y hoy aparece Apolo era un judío experto en la Escritura que además hablaba muy bien. Después de ser formado es una gran predicador de Jesús y un gran evangelizador, pues era de gran provecho su predicación para creyentes y no creyentes.
– Hoy la lectura nos invita a tener abierto el corazón, a saber reconocer el bien De Dios en los demás, y a acoger a los que se acercan a Jesús, sean quienes sean. Hoy el ministerio de la predicación se lo concede a un laico, y es acogido en la iglesia por un matrimonio muy amigo de San Pablo, es un ejemplo de apertura a Dios, y de acogida desde Dios, y de este modo Dios hace una gran obra de salvación en la primera comunidad cristiana.
– Tanto en el nivel eclesial como en el más doméstico de nuestro entorno, deberíamos saber apreciar los valores que hay en las persona: y si las vemos imperfectos, no condenarlas en seguida, sino ayudarles a formarse mejor, y a crecer en el Señor, buscando que progrese el Reino De Dios en nuestro mundo, sea quien sea el que evangelice y haga el bien, con tal que lo haga desde el Amor a Jesucristo, y desde la unidad De la Iglesia.

SALMO:
“Dios es el rey del mundo”
Seguimos alabando y glorificando a Dios por que es el Rey del mundo, pero también porque es el Rey de nuestra vida, de lo concreto de nuestro día a día. Hoy podríamos hacer continuar el salmo con las alabanzas de nuestra propia vida, Dios es el rey del mundo en lo concreto de mi vida.

JUAN:
– Pedir en el nombre del Señor es una clave en nuestra vida de fe. No hacemos nuestra peticiones confiando en nuestros méritos, ni en nuestras obras, sino en nombre de Aquel que ha dado la vida por nosotros, y que incluso su nombre significa Yahvé salva. Dios está deseo de darnos lo que más conviene, lo que verdaderamente necesitamos, pidámonos en su nombre y en clave de Fe.
– Nosotros estamos llamados a un continuo movimiento en la vida cristiana, a dejarnos llevar por el dinamismo eterno del amor De Dios que nos hace buscar su voluntad. Que Él nos conceda la gracia de ser dóciles para corresponder a su amor y dejarnos llevar por Él.
– El Padre y Cristo están íntimamente unidos, los seguidor de Jesús, al estar unidos a Él, también lo están con el Padre. El Padre mismo les ama, porque han aceptado a Cristo. Y por eso su oración no puede no ser escuchada, para que vuestra alegría sea completa. Dentro de esta unión de nosotros con Cristo, y de Cristo con el Padre, es como tiene sentido nuestra oración. De este modo la clave para la oración del cristiano está en la consignan que Jesús nos ha dado: permanece en mí y yo en vosotros, permaneced en mi amor.

María, Madre llévanos a permanecer en el el Amor de Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SABADO VI SEMANA DE PASCUA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *