SÁBADO V TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:

– Vemos como en lugar de reconocer su pecado, cada uno empieza a justificarse, y a hacharse la culpa los unos a los otros. De este modo vemos como la desobediencia al comer del árbol del bien y del mal, culmina con la falta de humildad y la soberbia de no reconocer el propio pecado y la propia culpa delante De Dios, sino vivir en la eterna justificación que nos separa todavía más De Dios, pues no reconocemos quienes somos delante de Él y así no le dejamos hacer su obra de salvación en nosotros.

– Lo que hay de malo en el mundo no se debe a Dios, sino al desorden del pecado que hemos introducido nosotros en su plan. Ha habido una ruptura, ahora tenemos miedo De Dios, no nos entendemos los unos con los otros y somos expulsado del jardín De Dios. Queríamos ser como dioses y conocerlo todo, y nos despertamos con los ojos abiertos, pero para vernos desnudos y débiles, es la consecuencia de nuestro pecado. Tenemos que confesar que somos caducos, que somos débiles, y que sin Dios no somos nada.

SALMO:

“Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación”

Pedimos al Señor que tenga misericordia de nosotros, de sus siervos, pues sabemos su grandeza, su santidad, su justicia, y a la vez también experimentamos nuestra pequeñez y nuestra debilidad que muchas veces se inclina al pecado, y necesitamos que Dios nos sostenga. Sabemos que no somos nada que mil años en su presencia es un ayer que paso, y que nuestros días son poco, pero también conocemos cómo nos ama Dios, y por eso podemos apelar a sus entrañas de misericordia.

MARCOS:

– Jesús compadecido de la muchedumbre que le sigue para escuchar su palabra sin acordarse ni de comer, provee con un milagro para que coman todos. Que delicadeza de Jesús, que modo de fijarse hasta en los más pequeños detalle y necesidades de los hombres.

– Debemos aprender de Jesús su corazón delicado, su misericordia ante las situaciones en que vemos las necesidades de los corazones de los hombres, nuestros hermanos. Tenemos que cuidar el llevar a los necesitados la salvación integral de Jesús, que cubre el pan espiritual del encuentro con Jesús y la fe; y a la vez el pan material con las obras de misericordia, que son signo de la presencia del Reino De Dios en el mundo.

María, madre, llévanos a vivir siempre en las manos De Dios, y ser sus manos para los demás. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO V TIEMPO ORDINARIO