SÁBADO TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 SAMUEL:
– Hoy el profeta Natán por medio de esta historia de los dos hombres y la cordera del pobre, muestra a David su pecado con la mujer de Urías, y con la muerte del mismo. Y en el corazón de David se produce un profundo arrepentimiento, y se da cuenta que ha pecado contra el Señor, y aunque no lo quiera tiene que acoger las consecuencias de su pecado, y por esto recibe un anuncio fatídico, la muerte del hijo que le ha nacido de la mujer de Urías, ante lo que él se pone a hacer ayuno, penitencia y busca cambiar las consecuencias de su pecado, con una sincera conversión.
– También nosotros debemos reflexionar, y ver cuantas causas injustas estamos dispuestos a defender, y cómo vivimos las nuestras de un modo laxo, buscándonos a nosotros mismos y nuestro gusto. Miremos nuestra vida, hagamos un sincero examen de conciencia y arrepintámonos de nuestros pecados, buscando vivir para Dios.

SALMO:
“Oh, Dios, crea en mí un corazón puro.”
El salmo 50 nos viene fenomenal hoy, pues es el salmo que rezo David tras la profecía de Natán, que le muestra que es un pecador. Es una oración modélica de un pecador que reconoce humildemente su culpa ante Dios y le pide un corazón nuevo. Resume los sentimientos de tantos que han experimentado la debilidad por su pecado pero que se han vuelto confiadamente a la misericordia De Dios.
También nosotros somos pecadores, podríamos rezar despacio el Salmo, aplicándolo a nuestra propia vida.

MARCOS:
– Al ver el milagro de hoy, vemos como Jesús tiene poder por encima de la misma naturaleza. Hoy vemos como todos están nerviosos por la tempestad, pero Jesús está dormido, tranquilo. Y los discípulos se enfadan, pues Jesús sigue dormido y ellos se hunden, y se les olvida que Jesús está con ellos y no va a dejar que se hundan, sino que Él es su refugio, y de este suceso Jesús saca una enseñanza. ¿Porqué aún no tenéis fe? En las tempestades no tengáis miedo, pues Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo.
– La tempestad es un símbolo de muchas tempestades nuestras de la vida: cristiana humanas, personales y sociales. Todos tenemos dificultades, y a veces hay que remar contra fuertes corrientes contrarias que parece que nos vamos a hundir, y en medio de tantas dificultades, parece que Jesús duerme.
Y el problema es que no acabamos de fiarnos de Jesús, incluso dudamos de su presencia en nuestra vida. Pero Jesús que parece dormido, se interesa por nosotros, le importamos más de lo que pensamos, le importa que nos hundamos. Pero Jesús quiere que confiemos en Él, pues debemos estar pegados a Él, pues sin Él no podemos nada. Pero ya que nos cuesta confiar, cuando estemos hundiéndonos, que sepamos tender nuestra mano al Señor, y decirle abrazamos Señor y no nos sueltes, porque sin ti estamos perdidos.

María, que siempre tendamos la mano a tu Hijo Jesús, para que no nos separemos de Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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