SÁBADO PRIMERA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– Hoy vemos como Samuel unge a Saúl como rey. La unción era el símbolo religioso para transmitir a un persona la ayuda y la fuerza De Dios. Dios quiere dar su fortaleza, Su Espíritu, a los que ha elegido para una misión.
– Vemos como el Señor elige a quien quiere, a veces a personas fuertes y a veces a personas débiles. Saúl pertenecía a la tribu más pequeña, a la de Benjamín. dios elige según criterios sorprendentes; pero también Saúl era un joven lozano, alto y fuerte. Es lo que el pueblo parecía pedir, sobre todo en vuestras a la lucha contra los filisteos. Pero luego falló porque su temperamento no le acompañaba, ni él se esforzó en ser fiel y tampoco los demás le ayudaron mucho.
– Sean cuales sean nuestras fuerzas y cualidades, si Dios nos ha llamado es porque confía en nosotros, nos ha elegido como hijos suyos, y Él es quien nos da su Espíritu, el que nos unge para la misión que nos regala, debemos vivir unidos a él por medio de los sacramentos, de la Palabra y de la comunidad, para ser fieles a su elección.

SALMO:
"Señor, el rey se alegra por tu fuerza".
Dios siempre bendice a su pueblo, pues Dios tiene más deseo de que su pueblo viva en la Alianza que el pueblo mismo, y por eso Dios siempre cuida con delicadeza y ternura a los suyos.

MARCOS:
– Hoy Jesús llama a un "pecador", esto nos llama la atención, elige a un recaudador de impuestos, a un publicado, según el pueblo de Israel, este era un impío que no podía seguir a Dios, pues era un traidor que se había vendido al pueblo opresor. Pero Jesús no duda en llamarle y Mateo no duda en seguirle inmediatamente.
– De repente los fariseos empiezan a quejarse, y vemos como Jesús da una sentencia que explica su elección, pero que es una sentencia que nos afecta a cada uno de nosotros, pues todos somos pecadores y enfermos: "no necesitan médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar justos, sino pecadores." Así es el amor misericordioso De Dios que elige con su libertad admirable, a los que no vales, y de este modo muestra que viene de verdad a salvar a los débiles y enfermos.
– Jesús no nos acepta porque somos perfectos, sino que nos acoge y nos llama a pesar de nuestras debilidades y de la fama que podamos tener. Él viene a salvar a los pecadores y por medio de esta salvación a hacer una obra grande con nosotros. Sólo nos pide que reconozcamos nuestra enfermedad, que confesemos nuestros pecados, para participar de su salvación.
– A todos nos gusta ser jueces y criticar. Tenemos los ojos muy abiertos a los defectos de los demás y cerrados al os nuestros. El Evangelio nos ayuda a acoger al prójimo, comprenderle y confiar que Dios puede hacer obras grandes con todos, pues también las hace con nosotros.

María, Madre, ayúdanos a reconocer pobres, pecadores y necesitados delante De Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++++

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