SÁBADO IV TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:

– Dos temas esenciales aparecen en la carta a los hebreos en el día de hoy, el sacerdocio de Cristo y nuestra perseverancia en al fe. Y hay una invitación a que nosotros ofrezcamos ahora a Dios un sacrificio de alabanza, pero este culto a Dios tiene que ir unido a la caridad hacia el prójimo, sin olvidarnos de hacer el bien y de ayudarnos mutuamente por amor; y viviendo en la obediencia a los responsables de la comunidad.

– Vivir haciendo una ofrenda de de nuestra vida al Señor, que se manifiesta de un modo particular en los esfuerzos de caridad fraterna. Debemos vivir en el sacrificio que agrada a Dios: una vida que a la vez está abierta hacia Dios con la alabanza y la oración; y hacia el prójimo con una actitud de ayuda y caridad. Fijos los ojos en el Señor Jesús, que es el que mejor ejemplo nos da de una vida abierta en estas dos direcciones.

SALMO:

“El Señor es mi pastor, nada me falta”

Cuantas veces hemos leído, cantado, rezado este salmo, y en cuantos tipos de celebraciones lo hemos usado, hoy propongo una lectura meditada que nos lleve a vivir en ese decir se a Dios nuestro Pastor, y ese que nos prepara la mesa.

MARCOS:

– Dos expresiones del Señor que conmueven el corazón, y que se convierten en dos vivencias esenciales en nuestro día a día:

“Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”: no es vivir en una ociosidad, sino en el descanso doble de la oración y del descanso de la comunidad donde poder poner al descubierto nuestra inquietudes y debilidades, sin miedo a ser juzgado, sino para ser amados, escuchados, consolados y ayudados.

“Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos”: esta compasión, estas entrañas de misericordia del Señor, son las entrañas que quiere que tengamos cada día nosotros. Que nos conmovamos con el prójimo, en especial con el que más lo necesaria, debe ser algo propio de nuestra vida cristiana, tener un corazón que se le remueven las entrañas de amor al prójimo, y que por el Amor que tiene a su Dios, se desborda en amor al hermano.

María ayúdanos a vivir una verdadera oración, una auténtica relación de comunidad y una cuidada caridad fraterna. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO IV TIEMPO ORDINARIO