SÁBADO IV SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Los primeros discípulos no dejan de anuncia la palabra del Señor, sino que valientemente muestran que tienen que ser luz para las gentes, tal y como se lo había pedido el Señor. Es verdad que tenían muchos que les escuchan con agrado y acogían la Palabra De Dios en sus vidas, pero también los judíos se llenaban de envidia y respondían con blasfemias y con persecución expulsándolos incluso de los territorios donde iban. Lo más impresionante es que los discípulos quedaban llenos de alegría por hacer caso antes a Dios que a los hombres, esto no es fruto de nada de este mundo, de nada de carne y hueso, sino del Espíritu Santo, que da la valentía, La Paz y la alegría de vivir en una intimidad de Amor con el Padre, por intercesión de Jesucristo.
– Las andanzas de San Pablo no demuestran que cuando un cristiano tiene una convicción y está lleno de fe, nadie le puede hacer callar. De este modo si un cristiano o la comunidad cristiana está viva, ya encontrará el modo de seguir anunciando a Cristo, y lo anunciará por encima de cualquier dificultad.

SALMO:
“Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.”
El Señor muestra su misericordia y su salvación a todas las gentes, y por eso hasta el rincón más pequeño de este mundo llegue la Palabra De Dios, que está esperando corazones que correspondan a este su Amor que no se cansa de amar y perdonar.

JUAN:
– Jesús nos muestra que el rostro del corazón del Padre es Él, en Él tenemos la plenitud de la Revelación y Él nos enseña cómo es el Amor De Dios que no tiene fin.
– Este rostro De Dios se manifiesta en Jesús y en el modo de obrar de Jesús, este modo de obrar que en medio de este mundo hace presente el Reino De Dios, y que debe ser el lugar en donde cada uno de nosotros que somos discípulos de Cristo, debemos permanecer. Permanecemos en este Amor que nos plenifica, y nos lleva a gustar el Amor eterno De Dios, y además que lleva a hacer presente el Reino De Dios en nuestra vida, y en nuestra obras, que como el mismo Jesús nos muestra serán mayores.
– Además todo lo que pidamos en el nombre de Jesús, el lo hará, el Padre lo hará. Que importante es la oración confiada en manos de nuestro Padre que se conmueve con sus hijos que lo necesitan. Debe ser así nuestra oración, en una confianza plena, y con un corazón que es uno con el Corazón De Dios. Este es El Centro de la vida de JEsús y debería ser el nuestro, la relación de intimidad con el Padre.

María, Madre llévanos a tener un solo corazón y una sola alma con tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO IV SEMANA DE PASCUA