SÁBADO III SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy vemos como hay un tiempo de paz en la comunidad cristiana, y san Pedro aprovecha para visitar las comunidades cristianas, es lo que ahora podríamos llamar una visita pastoral, para reanimar en la fe. Es verdaderamente admirable que la presencia De San Pedro va acompañada de hechos milagrosos, y vemos como la fuerza curativa de Jesús se ha comunicado ahora a la Iglesia. De este modo vemos como Jesús sigue presente en su Iglesia, la llena de fuerza por su Espíritu y sigue así actuando a través de ella.
– Como san PEdro en su tiempo, cada uno de nosotros deberíamos ser buenos conductores de la salud y de la vida del Resucitado. Para ello debemos dejarnos llenar nosotros de la fuerza de Jesús, del don del Espíritu Santo, y luego ir trasmitiendo a los demás. Es el don del Espíritu Santo el que predica, cura, sana, acoge…, dejémonos todos llenar de este mismo Espíritu de amor.

SALMO:
“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”
El modo de corresponder al Amor que Dios nos tiene, es haciendo una ofrenda de vida al Amor misericordioso, esto conmueve el corazón De Dios y nos hace vivir en él.

JUAN:
– Hoy leemos la conclusión del discurso del Pan de vida, y las reacciones que produce en sus oyentes. Algunos lo acogen como un mensaje duro, imposible de admitir. Se sienten escandalizados, pues Él es simplemente un hombre trabajador del pueblo de al lado, y se pone a predicar y aunque haga milagros, se a autoproclamado como el enviado De Dios y en el que hay que creer para tener vida eterna. Y aunque Jesús intenta explicarles, su corazón no logra entender.
– Y Jesús a la vez pregunta también a los suyos, si también se quiere ir, a lo que san Pedro responde, “¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabra de vida eterna” Es difícil a coger a Jesús en la propia vida, ya que muchas veces es existente, y su estilo de vda está no pocas veces en contradicción con los propios gustos y apetencias. Pero nosotros hacemos una opción por Jesus, no le abandonamos, sabemos por propia experiencia que sin Él no tenemos verdadera vida en nosotros.

María, madre que siempre acudamos a tu Hijo y vivamos de su Carne entregada para ser alimento, por puro Amor a nosotros. amén

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO III SEMANA DE PASCUA