SÁBADO III SEMANA DE CUARESMA

ÓSEAS:
– El profeta Oseas nos lleva a una verdadera conversión sabiendo que es Señor que permite el pecado, siempre está para restaurarnos, para hacernos resurgir, para darnos vida y vida en abundancia. Pero esta conversión no es por medio de sacrificios y holocaustos, sino por medio de la misericordia De Dios, del Amor entrañable que nos tiene que nos guía y nos cuida.
– Debemos convertirnos a los caminos De Dios, pues Dios siempre es fiel, pero esta conversión no tiene que ser superficial, por interés o para evitar el castigo. No tiene que ser pasajera, no podemos estar volviendo a las andadas del pecado día tras día. La conversión tiene que ir en serio, no consiste en ritos exteriores, sino e actitudes interiores, “misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento De Dios más que holocaustos.”

SALMO:
“Quiero misericordia y no sacrificio”
El salmo es una petición de misericordia del Señor, sabiendo que hay que arrepentirse por el pecado cometido, buscando un cambio radical de vida.

LUCAS:
– Hoy leemos la parábola del fariseo y el publicano. El fariseo es buena persona, cumple con el primero, ni roa ni mata, ayuna cuando toca hacerlo y paga lo que hay que pagar. Pero no ama a los demás. Está lleno de su propia bondad. Jesús dice que éste no sale del templo perdonado. Mientras que el publicano, que es pecador, pero se presenta humildemente como tal ante el Señor, sí es atendido.
– ¿En cuál de los dos personajes de la parábola de Jesús nos sentimos retratados: en el que está orgulloso de sí mismo o en el pecador que invoca humildemente el perdón De Dios? El fariseo, no deja actuar a Dios en su vida, pues ya actúa él. Debemos pensar en no ser tan autosuficientes.
– Podemos caer en la tentación de ofrecer a Dios actos externos en esta Cuaresma, ayunos, oración, limosna. Y no darnos cuenta de que lo principal que se nos pide es algo interior: la misericordia, el amor a loa demás….

María, Madre llévanos a mirar lo más profundo de nuestro corazón, y a vivir todo para tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO III SEMANA DE CUARESMA