SÁBADO II TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:

– Los sacerdotes de la antigua Alianza ofrecían una y otra vez sacrificios de animales, por sus pecados y por los del pueblo, porque la sangre de los animales no era eficaz para conseguir par siempre la salvación. Mientras que Cristo se ha ofrecido a sí mismo, no unos animales, y su Sangre nos ha conseguido de una vez para todos la liberación.

– Todos los esfuerzos humanos fracasan a la hora de conseguir la salvación. No nos salvamos a nosotros mismos, por muchos sacrificios de animales que hagamos. Es Cristo Jesús quien nos ha salvado y el que también ahora sigue en el cielo intercediendo por nosotros. Él es el verdadero Sacerdote, que ha asumido nuestra debilidad y nos reconcilia continuamente con su Padre.

SALMO:

"Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas."

Es un himno escatológio, es un salmo del Reino, desarrolla la aclamación "Yahvé es Rey". El Rey de Israel sube al Templo con un cortejo triunfal, en medio de aclamaciones rituales. Su gobierno se extiende a todos los pueblos, que vendrán a sumarse al pueblo elegido.

MARCOS:

– Jesús llevaba a cabo tanta actividad y de tal intensidad, que no tenía tiempo ni para comer. Es la intensidad de un corazón que sólo quiere dar Amor, que quiere que la salvación llegue a todos. Pero esta intensidad de Jesús no podría llevarse a cabo sin una intensa vida de oración, de intimidad con el Padre que hace posible tal intensidad de vida.

– Hoy en el mundo hay una gama diferente de reacciones ante Cristo, al igual que hoy los suyos consideran que no está en sus cabales. Pero, la opinión que podemos y debemos cuidar nosotros, es la nuestra propia. Seguirle es aceptar lo que él dice, no sólo lo que va de acuerdo a nuestras ideas, sino también lo que va en contra de nuestras apetencias, y de los gustos de este mundo. Si Jesús es nuestro Maestro y nuestro Señor tenemos que tomarle en serio, e ir iluminando y cambiando nuestra vida conforme a su Voluntad.

María, llévanos a seguir a Jesús con todas las consecuencias, con todo el corazón, con todas las fuerzas, con todo nuestro ser. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO II TIEMPO ORDINARIO