SÁBADO II SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy vemos las dificultades de la primera comunidad Cristian, y cómo tiene que ir reformulándose ante las diferentes circunstancias que se le van presentando. Hoy vemos las dificultades entre los grupos de distinta lengua, pero no sólo por la lengua sino por la cultura y la formación. Lo que está claro es que la fe en Jesucristo ha unido a los dos grupos, pero la sensibilidad no cambia fácilmente y puede dar lugar a tensiones como la que leemos hoy. Pero todo se soluciona con diálogo y con el nombramiento y ordenación de los primeros siete diáconos, y de este modo con una descentralización y división de funciones entre los apóstoles y los diáconos.
– Hoy con este momento de la institución de los diáconos debemos ver cómo Dios va adecuando la comunidad a las necesidades de su tiempo, y cómo lo que parece ser en principio una colaboración para la organización y administración, pronto pasa a ser de evangelización y de testimonio.
– Tenemos que aprender en nuestra comunidades cristianas al leer este relato, que las dificultades existen para todos, y saber tener caminos de diálogo y serenidad para buscar siempre y en todo la voluntad De Dios y el bien de todos, de este modo viviríamos un verdadero ambiente fraterno. Debemos vivir la caridad primero hacia dentro, para ser testimonio fidedigno hacia fuera.

SALMO:
“Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.”
Debemos vivir cada día nuestra vida en las manos del Señor, por eso aclamamos al Señor, y le damos gracias, porque siempre busca lo mejor para nosotros, sus acciones son leales, por eso debemos vivir cada día en su misericordia y en su fidelidad.

JUAN:
– Hoy podemos vivir a la Iglesia como a la barca zarandeada por el viento de la persecución la dificultad, se hace de noche y el viento contrario arrecia y se encrespan los acontecimientos, y puede juntarse todo en contra y perder los ánimos, cuando pasa esto y a Jesús no lo tenemos a bordo, porque estamos distraídos o porque él nos esconde su presencia, no es extraño que perdamos La Paz y el rumbo de la travesía. Per Jesús está siempre cerca y aunque a veces nos pruebe siempre nos ama, y quiere que no nos separemos de Él, y nos da su consuelo y su esperanza.
– Hoy también nos dices a nosotros, “soy yo, no temáis”, y lo más grandioso es que vienes a traernos paz, a enseñarnos a vivir en tu Amor y a que de verdad experimentemos que jamás quieres separarnos de nosotros. Por eso en las dificultades más tremendas, no dejemos de acudir al que tiene poder, y nos da fuerza para vivir cualquier cosa en el poder de su Amor.

María, Madre llévanos a vivir en el Amor de tu Hijo, y en cualquier dificultad postrar toda nuestra vida a sus pies. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO II SEMANA DE PASCUA