SÁBADO II SEMANA DE CUARESMA


MIQUEAS:
– Escuchamos hoy una oración humilde, llena de confianza en Dios. Nos retrata a Dios con una serie de rasgos muy expresivos:
· Es como el pastor que irá recogiendo a las ovejas de Israel que andan perdidas por la maleza.
· Volverá a repetir lo que hizo entonces liberando a su pueblo de la esclavitud de Egipto.
· Y no los castigará: Dios es el que perdona, ésa es la experiencia de toda la historia, se complace en la misericordia, no conserva para siempre su cólera, sino que le gusta la misericordia, su corazón es misericordioso, y siempre vuelve a compadecerse.
· Arrojará a lo hondo del mar nuestros delitos, es una verdadera amnistía la que nos anuncia hoy Miqueas, y en la que debemos aprender a vivir siempre gozando de sus infinito perdón y aborreciendo el pecado.

SALMO:
“El Señor es compasivo y misericordioso”
– Es un hermoso canto a a la misericordia De Dios, insistente en que el Señor es compasivo y misericordioso, no nostrata como merecen nuestro pecados. Esta frase es conmovedora, pues nos puesta como es el corazón De Dios para con nosotros.
– Hoy podríamos rezar este salmo despacio, diciéndolo en primera perdona, desde nuestra historia personal concreta, a este Dios que nos invita a la conversión, desde su corazón Amoroso y Misericordioso.

LUCAS:
– La parábola del Hijo pródigo que leemos hoy es una de las parábolas más comentadas hoy, pero que se entiende perfectamente, más que una reflexión sobre el texto, yo os invito a entrar en él con una verdadera meditación que nos interpele en nuestra propia vida. Debemos por medio de ella volvernos hacia Dios, llenos de confianza, porque Él nos perdona todos nuestros pecados, para ello invito a entrar en los personajes de la parábola y ver como nos reflejamos en ellos:
1.- EL PADRE, que respeta la decisión de su hijo, y que a la vez sabe acoger cal Hijo cuando vuelve, podemos mirarle y ver si esa actitud de misericordia esta en nuestra vida, siempre dispuesto a darlo todo por sus hijos y a acogerles con misericordia siempre que se equivoquen aunque hayan deseado incluso la muerte, al despreciar su propia vida.
2.- HIJO MENOR, cuantas veces nos hemos lanzado a la aventura, y nos hemos desviado del camino que Dios nos pedía, buscando nuestro propios gustos. Después hemos podido vivir un verdadero encuentro con el Señor, que nos invita a la verdadera conversión. Desando el camino que he camino hacia el pecado y vuelvo a Dios, podría se una buena pregunta en este punto. Debemos reconocer humildemente nuestra faltas, confiar en el Señor y volver a Él. Aquí podríamos preguntarnos ¿cómo vivo el sacramento de la reconciliación?
3.- HERMANO MAYOR, es una actitud de fariseo, de cumplimiento de deberes, pero no de verdadero amor, esto también nos pasa mucho. Y esto nos hace intransigentes, intolerantes, incapaces de perdonar…, podríamos ver estas actitudes concretas en nuestra vida para ver como nos comportamos y como vivimos el perdón hacia el prójimo.

“Hijo, Tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo”. Cuánta consolación ha de darnos esta palabra que sale del corazón del Padre. En nuestra lejanía, él está siempre con nosotros; a pesar de nuestra avidez y egoísmo, todo lo suyo es nuestro. No se queda inmóvil, sale en nuestra búsqueda y no descansa hasta encontrarnos y abrazarnos con su perdón. La fiesta que este padre prepara celebra ante todo su misericordia desbordante, que reúne en entrena comunión al hermano mayor y al menor, al Unigénito y a los redimidos.” (Del comentario del Magnificat)

María, Madre, danos un corazón compasivo y misericordioso como el del Padre. Amén

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO II SEMANA DE CUARESMA