SÁBADO DESPUÉS DE LA EPIFANÍA

1 JUAN:
– Para recibir De Dios no se trata de buscar convencer a Dios de nada sino guardar sus mandamiento y vivir en lo que le agrada. Pues esto no es vivir desordenadamente en un deseo caprichoso De Dios, sino que el deseo De Dios es que nosotros llegamos a vivir en plenitud, y esta vida sólo se da por medio de su voluntad. Por eso su deseo es que vivamos en el Amor, que nos amemos de verdad y sin doblez en el corazón.
– También cuidado con los espíritus que no son De Dios, lo que viene De Dios confiesa a Jesucristo y nos lleva a vivir como vivió Él. Por lo que no podemos dejarnos llevar según el espíritu del mundo, porque si vivimos conforme al mundo es que no estamos viviendo conforme a Dios.

SALMO:
“Te daré en herencia la naciones”
Reconocemos al Señor como nuestro Dios, y el Mesías salvador, y ahora vivimos para servirle y para rendirle homenaje, sabiendo que es nuestro Dios, y con un verdadero temor a su divinidad. Seamos sensatos, adoremos al Señor con todo el corazón y ya no vivamos para nosotros mismos, sino para Él que nos ha rescatado con su amor misericordioso.

MATEO:
– El Señor anuncia el Reino De Dios con su palabra de Amor y sobre todo con signos de misericordia que son los milagros y otras muestras de su amor en lo práctico. Que grande es el Amor De Dios que quiere que vivamos de Él. Pero estas muestras de su amor no se conforman en darnos un regalo de su amor y que nosotros no hagamos nada, sino que hoy el Señor nos invita a una verdad a conversión que nos lleve a vivir en sus manos, en su providencia, según el Reino De Dios, y no según los pensamientos de este mundo. Hoy como ayer a los magos el Señor nos pide después de esta Navidad que vayamos a casa por otro camino, que busquemos vivir en una verdadera conversión del corazón a Él, y vivir para Él, y sólo para El.

Hoy pedimos vivir en una recta doctrina al Señor, en una fe verdadera, pero también en una verdadera caridad fraterna, donde se manifiesta el Amor que el Señor ha puesto en nuestra vida. Imitando el estilo de vida de Jesús es como mejor permanecemos en la recta doctrina y como mejor cumplimos su mandamiento del amor a los hermanos. Se trata de ver a Dios en los demás, sobre todo en los pobres y los débiles, en los marginados de cerca y de lejos. Este amor que aprendemos de Cristo lo debemos traducir en obras concretad de misericordia, y se manifestara nuestra verdadera conversión.

María llévanos a amar como Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO DESPUÉS DE LA EPIFANÍA