SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA

ISAÍAS:
– Nos habla el profeta de la observancia del sábado, que nos muestra a nosotros para el cuidado del domingo, que sea el tiempo de gustar al Señor y dedicárselo a Él. Dedicar un día a vivir en el Señor y que sea marcado por su presencia de un modo más grande.
– Pero a la vez este día del cuidado del Presencia del Señor, no deja de ser también un cuidado de la caridad fraterna y de las necesidades del prójimo.
– Se marca así un nuevo estilo de vida con tres cosas que nos dice el profeta:
· desterrar los gestos amenazadores
· desterrar la maledicencia
· partir el pan con el que no tiene

SALMO:
«Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad».
Hoy clamamos a Dios para que nos enseñe sus caminos, y nos haga vivir en su infinito amor, siempre estamos aprendiendo del Corazón De Dios, es a la vez una súplica en la que pedimos a Dios que nos escuche y tenga misericordia de nosotros, porque somos débiles y no acabamos de entrar en el camino de conversión, en el camino cuaresmal.

LUCAS:
– Jesús se atreve a llamar como apóstol suyo nada menos que a un publicano, un recaudador de impuestos de los romanos, una persona mal vista por el pueblo, un pecador público. Jesús le llama y Mateo no lo duda, lo deja todo, se levanta y le sigue.
– Jesús aparece después en la fiesta que organiza Mateo, comiendo y bebiendo, que es expresión de aceptación de una persona, con los publicanos y los pecadores, esto escandaliza a los judíos, pero Jesus nos lo explica, no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores, a los que necesitan médico, a los que necesitan conversión.

SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA