SÁBADO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

ISAÍAS:
– Dios quiere que ya no haya lloros ni hambre, que no falte la lluvia para los campos, que las cosechas sean abundantes y no le falten pastos al ganado. De este modo modo vemos como el profeta nos muestra a Dios como un Dios cercano, que nos escucha y nos conoce por nuestro nombre, además que escucha nuestras súplicas y nos responde, yo veo que no según nuestro deseo, sino según su voluntad salvadora. Y si andamos desorientados, oiremos muy cerca su voz que nos guía por el camino recto, y si tenemos el corazón herido o destrozado, él vendará nuestras heridas y reconstruirá lo que estaba destruido.
– El pueblo está herido, es pobre y está afligido, igual que nosotros tantas y tantas veces, y el profeta da una palabra de ánimo para anunciar que Dios no se olvida de ellos, igual tampoco se olvida de nosotros, sino que se apiada de todos, porque tenemos a un Dios rico en misericordia.

SALMO:
“Dichosos los que esperan en el Señor.”
El salmo es una verdadera oración de auxilio en los momentos de peligro. Es una oración confiada al Señor, que es quien reconstruye nuestro corazón y quien sana las heridas y nos reconstruye el corazón. Pero si que debemos poner algo de nuestro parte, y es vivir en una verdadera humildad, y esperar en el Señor sin buscar otros dioses.

MATEO:
– Los discípulos son testigos del corazón compasivo del Señor, que se conmueve por todos, que a todos toca, que a todos cura, que a todos ama y cuida como pastor a sus ovejas, de este modo ya no están abandonados, sino que están cuidados de un modo especial, pues Jesús cuida mucho de su rebaño, tanto que da la vida por ellas.
– Después Jesús pide que se ore para que haya más trabajadores en su mies, y esto es mucho más necesario de lo que nosotros lo hacemos. Deberíamos cuidar mucho tener un rato de oración intercesor por el aumento de los trabajadores en la mies del Señor, y para que su vida sea vivida en santidad y amor.
– En un tercer momento el evangelio nos muestra que el Señor elige a los doce discípulos para anunciar la Palabra De Dios, para expulsar demonios y curar toda enfermedad y dolencia. Proclamar el Reino de los cielos, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojan demonios. Esta es la llamada del Señor a lo suyos, y esta obra es tremenda, pues no es la obra de los hombres, es la obra De Dios, y aquí es donde debemos volver en la Iglesia, y cada cristiano, volver a la Obra De Dios, y no a eras obras humanas, que calman la sed de necesidades humanas, pero no calman la sed De Dios en los corazones de los hombres.
– Y por último dice Jesús, GRATIS HABÉIS RECIBIDO, DAD GRATIS. Es la gratuidad del don De Dios, que se convierte en Tarea, pero que ante todo es una gracia inenarrable.

María, Madre enséñanos a vivir en la gratuidad del Don, entregando la vida al que nos la ha regalado. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO