SÁBADO ANTES DE LA EPIFANÍA

1 JUAN:

  • La primera lectura se centra en la actitud del amor fraterno, y por el mismo motivo: porque todos somos nacidos De Dios y por tanto hermanos los unos de los otros.
  • La iniciativa la ha tenido Dios. Hemos experimentado su amor a la humanidad enviándonos a su Hijo, y en la entrega del Hijo hasta la muerte en cruz por los demás. Ahora nos toca a nosotros orientar nuestra vida en una respuesta de amor. «En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos.»
  • El que ama, vive el que no ama, permanece en la muerte. Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos. No podemos dejar a nuestro hermanos que pasa necesidad sin ayudarle y cerrando nuestras entrañas, pues si así lo hacemos no podemos estar en el Amor De Dios. Incluso en la lectura es más dramático, no seamos como Caín, que procedía del maligno y asesinó a su hermano; por eso la afirmación es tremenda: «El que odia a su hermano es un homicida».
  • El amor al prójimo es el resumen de todas las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, hubiera sido más cómodo que la ley hubiera sido la oración, o la ofrenda de un sacrifico a Dios, pero el encargo de Jesús es el Amor. Pues ya que al atardecer de la vida nos examinarán del amor, vale la pena que nos adelantemos a este examen nosotros mismos, sacando conclusiones de esta NAvidad, en el comienzo de un nuevo año, ¿amamos a los hermanos, hasta las últimas consecuencias, como Cristo, que dio su vida por los demás? Ojo hay maneras de asesinar a nuestro hermano: nuestros juicios y condenas, con nuestras palabras y actitudes, con nuestros silencios y rencores. No podemos amar de palabra y sin obras, porque sino haremos caer en saco roto la salvación De Dios.

SALMO:

«Aclama al Señor, tierra entera»

JUAN:

  • Otros dos discípulos siguen a Jesús. Primero es Felipe, del mismo pueblo que Andrés y Pedro. Y Felipe se lo dice a Natanael. Se va extendiendo la buena noticia. Los familiares y los amigos se comunican la llamada. Así debemos vivir nosotros anunciando la salvación a los hombres, especialmente a los más cercanos, sobre todo a nuestras familias.
  • Natanael es el representante de tantas buenas personas que sin embargo son víctimas de algún prejuicio, pero tiene buenas disposiciones. Hace caso a Felipe, ven y lo verás, y pronto se deja ganar por Jesús, hasta llegar a la hermosa confesión de fe: «Maestro, tú eres el Hijo De Dios». Del aprecio hacia una persona que habla bien y hace milagros, llega hasta la revelación de JEsús como el Hijo del hombre.

María Madre, llévanos a vivir en el amor que nos se acaba, el Amor a tu Hijo y de tu Hijo manifestado en nuestro amor al prójimo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SABADO ANTES DE LA EPIFANÍA