QUINTO DOMINGO DE PASCUA

HECHOS:
– La primera comunidad sabe adecuar su vida cristiana, según las necesidades de las personas, y sobre todo para acoger, cuidar y hacer crecer a aquellos que están pasando mayor dificultad, y sin descuidar el anuncio de la Palabra De Dios. De este modo eligen a los siete primeros diáconos, servidores, que tienen que tener unas características concretas: hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, por así decirlo no basta con ser fraile sino que también con parecerlo, que se note en ellos la presencia del Señor por dentro y por fuera.
– Aun con todas estas dificultades, y debilidades humanas, el Señor bendice mucho a los primeros cristianos, pues hace crecer el número de discípulos, y la palabra De Dios se iba extendiendo sin dificultad.

SALMO:
«Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.»
Este es un salmo de alabanza, con una invitación a alabar al Señor los justos, y también es un salmo de confianza en Dios que va guiando a la comunidad, pues lo esperamos todo de su misericordia, los ojos del Señor están puestos en sus fieles, Dios nos cuida pero debemos vivir en la palma de sus manos.

1 PEDRO:
– La comunidad de los bautizados son la raza elegida, sacerdocio real, nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios. Que gran explicación bautismal, pues nos muestra de este modo como nosotros somos las piedras vivas que forman la Iglesia, y que si no vivimos como lo que somos, cristianos, eso significa que nos falta algo, que no vivimos nuestra fe en el camino correcto.
– Esta es la comparación simbólica del pueblo De Dios a un templo construido con piedras vivas, que somos cada uno de nosotros, sobre el cimiento, la piedra angular, la roca que es Cristo, y desde aquí construir el Templo del Espíritu.

JUAN:
– Para vencer los temores, para no dejarnos llevar o paralizar por el miedo, debemos creer en Jesús, es en él donde tenemos nuestro refugio, descanso y seguridad, y sólo si vivimos pegados a Él confiando en Él no tendremos miedo, pues La Luz y la fuerza De Dios nos guía y nos cuida.
– Jesús hoy va a prepararnos sitio en el Cielo, tenemos un lugar guardado en el cielo, así nos lo prometió Dios en nuestro bautismo, somos reyes participando del Reino De Dios, por eso estamos llamado a heredar lo que Él posee. Y Jesús nos enseña que tenemos este sitio que Él nos ha ganado por su entrega generosa y por la sangre derramada en la Cruz. Como dice Jesús en el Evangelio, pues dónde yo esté también estéis vosotros, esto es que el deseo del corazón De Dios es que vivamos juntos para siempre, Él no se va a separar de nosotros, sólo falta que nosotros no nos separemos de Él.
– Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va a la Padre sino por mí. Cuantas veces hemos escuchado o leído estas frases. Son de las que nos sabemos de memoria del Evangelio. Yo creo que más comentarlas hay que vivirlas, hay que dejar que Jesús sea nuestro Camino, por el que recorremos nuestra vida, y que no nos salgamos de Él, sino que vivamos en Él, Dios quiere compartir toda nuestra existencia. Que Jesús sea nuestra Verdad, esto es que nos muestra el verdadero sentido de las cosas, que denuncia las injusticias de nuestra vida, pero sobre todo las que podemos causar nosotros y que no nos dejan vivir en su infinito Amor. Y que Jesús sea nuestra Vida, ya sabemos lo que implica decir que una persona es mi Vida, o que sin esa persona no podemos vivir, pues el sentido podría ser el mismo, Señor tu eres mi Vida, sin ti me falta el aire, sin ti es como un día sin sol, sin ti me muero porque necesito vivir por y para ti, por y para tu Amor.
– Y el Evangelio acaba diciéndonos que veremos obras mayores, esto es que si creemos viviremos tan unidos a Dios que Él podrá seguir haciendo su obra de salvación y de redención en el mundo, por medio de nosotros, y seremos como María puerta que lleva al Amor que no termina, que salva, y que los corazones anhelan.

QUINTO DOMINGO DE PASCUA