PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

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DEUTERONOMIO:
– Hoy leemos lo que llamamos la profecía histórica de la fe, que propone Moisés a su pueblo cuando van a ofrecer las primicias ante el altar del Señor. Lo que nos muestra es que la verdadera profesión de fe no es una lista de verdades a creer o de deberes a cumplir, sino una historia a recordar y por la que dar gracias, pues Dios ha hecho una obra grande en medio de su pueblo.
– Vemos como la salvación de Dios se ha hecho historia, y vemos como los israelitas ofrecen las primicias de los frutos del campo precisamente por esto: porque Dios les concedió esta tierra que ahora habitan y trabajan.

SALMO:
"Quédate conmigo, Señor, en la tribulación".
– Completa el Salmo la primera lectura, pues también es como parte de la historia de salvación, pues Dios es su refugio, su alcázar, y Dios se coloca junto al pueblo y lo salva, no desde lejos, sino desde cerca, para compartir su historia y salvar desde dentro.

ROMANOS:
– Que frases tan contundentes dice hoy san Pablo: "Si profesas con tus labios que JEsús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo…. pues todo el que invoque el nombre del Señor será salvo."
– Son frases que nos muestran que hay que vivir en una unión con el Señor, pues sólo si vivimos hoy con Cristo vivo, que ha sido resucitado y vive para siempre, sólo entonces viviremos y profesaremos la fe verdadera, pues su obra actuara en medio de nosotros. De este modo el que vive en, por y para el Señor, será salvo, porque el Señor habitará en Él.
– El resumen y la clave es que Jesús es el Señor de nuestra vida, y en consonancia con las lecturas del antiguo Testamento, vemos que la profesión de fe, es un vivir con el Señor, que Él habite en todas las cosas de nuestra vida, y que todo sea suyo, totalmente suyos, para que Él reine en nuestro Señor, y ya no vivamos nosotros, sino que sea Cristo quien viva en nosotros.

LUCAS:
– Lo primero que vemos en el texto de las tentaciones de san Lucas, es como es el Espíritu Santo, quien lleva al desierto a Jesús para que sea tentado, para mostrarnos que hay que contar con Dios por encima de todo, sobre todo en las tentaciones, y aquí el demonio tienta a Jesús, con las tentaciones que ya conocemos.

+ TENTACIÓN 1: “Si eres Hijo De Dios, di que esta piedra se convierta en pan”.

Es la tentación del PLACER, el buscar tu propio gusto, tienes hambre, pues date el capricho; esto en nosotros es una tentación habitual, buscar lo que nos gusta, nos apetece, nos place en un momento o en otro.

+ RESPUESTA 1: “Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”.

Jesús nos hace ver que lo importante y lo que es verdaderamente necesario no es lo que le apetece al hombre y lo que sale de su mentalidad y deseo. Sino aquello que Dios quiere, lo que le agrada, buscar la Voluntad De Dios.

El Placer no se vence luchando directamente contra él, sino buscando algo más grande, un Amor más grande que no es momentáneo, sino que es Eterno, y que es capaz de llenar nuestra vida y nuestro corazón en todas las circunstancias de nuestra vida.

+ TENTACIÓN 2:“Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”

Es la tentación del POSEER, esta no es necesario yo creo que casi ni comentarla en un mundo tan materialista como en el que vivimos. Todos estamos muy preocupados por el Tener, tener y tener; pensamos que no es lo más importante pero día tras día nos va venciendo, empezando por las pequeñas cosas: siempre nos hace falta más ropa, o un móvil nuevo, o una reclamamos nuestro tiempo para nuestro ocio olvidando lo importante.

+ RESPUESTA 3: ““Al Señor, tu Dios adorarás y a él solo darás culto”

Jesús nos invita a pensar cuál es el tesoro de mi corazón. Y por otro lado a pensar que el único que quiere lo mejor para nosotros es Dios. Dios no nos quiere por lo que tenemos, ni por lo que somos capaces o no de hacer, sino que nos ama por quienes somos, somos sus hijos, los amados De Dios. Que cambio tan grande que Dios nos diga que nos ama por quienes somos, pues aunque seamos un poco o muy desastres Él nos ama.

Por lo que para vencer esta tentación, es necesario saber quienes somos, y qué le importamos tanto a Dios que derrama la sangre de su Hijo por puro amor a nosotros.

+ TENTACIÓN 3 : "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Ha dado órdenes a su ángeles acerca de ti, para que te cuiden", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra"

Es la tentación del PODER, el mostrar de lo que somos capaces, de lo importantes que somos, es alardear de las cosas que somos capaces de hacer. Esto nos sucede mucho a nosotros, nos gusta aparecer, es un poder embadurnado de fama. Es un mostrar de los que somos capaces, que difícil es para nosotros el que no nos tengan en cuenta, el que no seamos valorados; y que difícil es ser humilde.

+ RESPUESTA 3: "No tentarás al Señor, tu Dios".

Jesús muestra que el Poder no viene del hombre sino De Dios, todos los talentos de nuestra vida son nuestros, nuestra propia vida que mal gestionamos y vivimos a veces tan mal, no nos posee, es un don, es un regalo a cuidar.

Recuerdo a Jesús en la Pasión con Pilato, diciéndole que no tiene poder por si mismo, sino que se lo han dado de lo alto.

La respuesta de Jesús lleva al Camino De la Cruz, al camino de la Humildad, el camino de la Obediencia, es el camino de no creerse más que nadie, Jesús lo podría haber vivido siendo altivo, pero ese camino no conduce a la verdadera vida y a la verdadera felicidad.

¿QUÉ ES LA TENTACIÓN?

Es la atracción ejercida sobre nosotros de lo que percibimos como mal o también la instigación y el impulso a cometerlo, que nos viene del demonio, de nuestras concupiscencias o del mundo que nos rodea. Dos son los modos con lo que actúa la tentación: el primero engendra placer, el otro dolor, uno lo aprobamos, el otro lo rechazamos. El primero nos conduce al pecado, el segundo, más bien, expiación por el pecado

Lo que está claro es que no se puede flirtear con la tentación. Hacerlo significa caer en ella, pues el que tontea con el peligro sucumbo a él.

Ante la tentación, debemos apropiarnos en fe de la victoria de Cristo e invocando sobre nosotros el mismo Espíritu, que llevó a Jesús al desierto y le ayudó a vencer al tentador, para que nos ayude a nosotros. De este modo cada tentación superado, nos hace dar un salto hacía el Señor, a vivir más en su amor, en su gracia.

María llévanos a vivir en las manos de tu Hijo Jesús. Amén.

un pobre sacerdote +++

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