PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO – A

ISAÍAS:

– Todos los pueblos caminarán al lugar de la presencia del Señor, para escuchar la palabra del Señor, y caminar siempre por sus sendas.

– El Señor será el que cambie lo malo de nuestro corazón en bueno; lo herido en sanación; lo triste en alegría; las espadas en podaderas… para caminar en la Luz del Señor.

SALMO:

Este salmo es un cántico de las subidas, ante el pueblo que se dirige hacia el Templo de Jerusalén, y se para para desearse la paz de Dios: Shalom; esta paz era parte de las esperanzas mesiánicas.

“Vamos alegres a la casa del Señor”.

En el camino hacia el Señor no se puede ir de cualquier modo, hay que desear a los demás lo mejor de parte nuestra y de parte de Dios, pero no valdría sólo con desearlo, hay que intentar procurarlo en la medida de lo posible.

ROMANOS:

– Despertarse del Sueño que la salvación está cerca. El tren de Dios llega, no lo dejemos pasar, pero podríamos preguntarnos, ¿cuál es el billete para subir al tren de Dios? Nos dice san Pablo dejar las actividades de las tinieblas, y caminar con las armas de la luz, son palabras claras que todos sabemos interpretar, caminar de cara a Dios y no de cara al Demonio. Hay que VESTIRSE del Señor.

MATEO:

+ ESTAR EN VELA: porque no sabemos ni el día ni la hora. Que importante es esta vigilancia, este estar pendiente, y que difícil es a la vez mantener esa tensión de Amor al Señor, porque rápidamente flaqueamos.

+ Jesús pone dos ejemplos, uno de la historia de Salvación, en tiempos de Noé; y otro de la vida cotidiana, en ladrón que intenta entrar en la casa. El Señor es el Señor de la historia, y de nuestra vida cotidiana.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO – A