NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

DANIEL:

  • Tiene una visión en la contempla una solemne entronización real. Ante el trono De Dios aparece sobre las nubes del cielo, un símbolo antiguo de la presencia de la divinidad, uno como un hijo de hombre. Al que se le concede poder real y dominio, y su reino no tendrá fin.

SALMO:

“El Señor reina, vestido de majestad”.

Es uno de los salmos reales donde se destaca la realeza y el gobierno del Señor. Pero que también nos implica a nosotros pues nos muestra que los mandatos del Señor son lo mejor, y que es su santidad lo que adorna su casa y la nuestra, y debemos buscarla cada día de nuestra vida.

APOCALIPSIS:

  • En esta visión del Apocalipsis, vemos como se contempla a Cristo como el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de lo reyes de la tierra. Como en el libro de Ángel viene en las nubes, y se llama a sí mismo Alfa y Omega, el que es, el que era y el que viene.
  • Este reinado de Cristo tiene consecuencias para nosotros, porque nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes De Dios su Padre. Por eso prorrumpe en aclamaciones a él la gloria y el poder por los siglos.

JUAN:

  • En el diálogo de Jesús con Pilato, vemos como Pilato está intrigado por la acusación con la que le han traído a su presencia: que se hace llamar rey de los judíos, mientras que sus acusadores, dicen que no tienen otro rey que al César. JEsús si responde claramente, es rey, pero no según este mundo, es rey testigo de la verdad, y esto está por encima de este mundo.

Lo que no comprendemos es que este Rey pueda estar así como está delante de Pilato, maniatado, deshecho, humillado. Y porque no lo comprendemos preguntamos como él, pero de verdad, ¿Tú eres rey? Y Jesús nos responde que aunque a nosotros no nos lo parezca es Rey, pero no según este mundo, no con una autoridad militar, no con el esplendor, sino con la humillación; Rey que no busca la comodidad, sino la mortificación, Rey que no busca riquezas y temores de la tierra, sino la pobreza, Rey que cede, que no se opone a que le maten, que se deja matar, que se deja poner en una cruz.

Esto implica que si nosotros buscamos para nosotros la gloria y el honor, no somos del divino Rey, seríamos de oro reino que es el reino de este mundo.Si en nuestro corazón no amamos y buscamos, como un tesoro, la pobreza, la renuncia, el no tener nada, no somos de este Rey, seremos de un reino que es de este mundo. Si buscamos la comodidad y el placer, si queremos echar fuera de nosotros la consecuencia del dolor, de la enfermedad, del sufrimiento, no somos de este Rey, somos de un reino del mundo. Si buscamos salir adelante con nuestro parecer, con nuestro empeño, con nuestro deseo, no somos del divino Rey que cedió a todo. Si nosotros nos dejamos llevar del ímpetu de nuestro orgullo herido, de nuestra ira, no somos del divino Rey. Si nosotros buscamos nuestra vanidad y que todo el mundo se interesen por nosotros, no somos del divino Rey, somos del reino de este mundo. Si nosotros huimos De la Cruz, de la humillación, del dolor, no somos del divino Rey.

La gran lección de Jesús del día de hoy es “MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO. SI MI REINO FUERA DE ESTE MUNDO, MI GUARDIA HABRÍA LUCHADO PARA QUE NO CAYERA EN MANOS DE LOS JUDÍOS. PERO MI REINO NO ES DE AQUÍ”. No se podría decir que somos de este mundo, pues si lo fuéramos, entonces podríamos buscar nuestra gloria, nuestro esplendor, nuestro placer, nuestro gusto, nuestra vanidad, todo lo podríamos buscar, pero su reino no es de aquí.

Si queremos seguir el reino de Jesús que vive en nosotros, tenemos que vivir con las armas de Jesús, tenemos que ser pobres, mortificados, humillados, morir para vencer…, todo igual que Jesús que murió y venció para siempre. A este Rey crucificado, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre que busquemos el reino De Dios, y no los reinos de este mundo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO