NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES

Patrona de la Diócesis de Getafe

Comentario a las lecturas

GÉNESIS:

En la primera lectura contemplamos el sueño de Jacob, que conocemos más comúnmente como la escala de Jacob. Vemos como los ángeles De Dios suben y bajan del trono De Dios y muestran lo que hay en el corazón y en la mente De Dios a Jacob.

Dios hace una promesa dar la tierra a Jacob y a sus descendía, es la tierra que mana leche y miel, la tierra que da fruto abundante, y que es fruto de la bendición De Dios; por eso todas las generaciones serán benditas, porque dependen y son De Dios.

Otra gran promesa hace Dios: “Yo estoy contigo; yo te guardaré donde quiera que vayas, y te volverá a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.” Que bueno y cercano es Dios que quiere hacer su voluntad en nosotros, pero sobre todo que vive con nosotros para ser nuestra defensa y escudo. Sin Él no podemos hacer nada, somos tierra De Dios, lugar en el que Dios quiere morar, en el que quiere hacer su morada con nosotros, y desde aquí llevarnos a su presencia por siempre.

SALMO:

“Delante de los Ángeles tañeré para ti, Señor”.

Lo primero que hacemos hoy en el Salmo, es dar gracias con los ángeles, porque su nombre es grande, porque su nombre es salvación para nuestra vida. Esto se uno a que su misericordia y lealtad no tienen fin, y que sus promesas siempre son verdad, y esta se hace presente en nuestra vida y nos da la verdadera valentía, que es la de sabernos amados, salvados y redimidos por nuestros Dios.

Por último es una invitación a dar gracias por las grandezas De Dios, por la gloria De Dios al Señor, porque su acción llega del uno al otro confín de la tierra, y por eso es digno de alabanza.

HECHOS:

El texto de hecho es simple te un enunciar lo que pasa desde la Ascensión hasta Pentecostés. Los apóstoles se han juntos al lugar de la última cena, al cenáculo. Y permanecen juntos en oración, pero ya no solos, sino con algunos mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús, la intercesora por antonomasia. Ojalá la tengamos también nosotros presente en nuestra vida como la que reza con nosotros y por nosotros y nos va conduciendo en una oración hacia un Sí a la voluntad De Dios, que nos llene el corazón con las promesas De Dios y con vivir siempre en su voluntad.

LUCAS:

Para entrar en el Evangelio del día nos servimos de una reflexión que nos ayude a centrar en el corazón:

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Oración introductoria

Señor, así como María supo acoger el anuncio del ángel, permite que yo sepa escuchar y aceptar lo que hoy quieres decirme en mi oración, porque mi anhelo es que la verdad de tu Evangelio impregne mi modo de ver, pensar y de actuar.

Petición
Jesús, permite que siempre diga un «sí», alegre y confiado, a lo que Tú quieras pedirme.

Meditación del Papa Francisco

La voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a luz: se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Ángel y dice: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Este ““hágase” no es sólo aceptación, sino también apertura confiada al futuro. ¡Este “hágase” es esperanza!

María es la madre de la esperanza, la imagen más expresiva de la esperanza cristiana. Toda su vida es un conjunto de actitudes de esperanza, comenzando por el “sí” en el momento de la anunciación. María no sabía cómo podría llegar a ser madre, pero confió totalmente.» (Papa Francisco, 21 de noviembre de 2013)

Reflexión
Cuando pensamos en el “Sí” de María a la propuesta de Dios, lo podemos imaginar en un ambiente casi de novela “romántica”, y olvidar que con ese “Sí”, toda su vida quedó comprometida. La respuesta que ella dio no era algo espontáneo o “lógico”. María dirá que sí, más por confianza y fe, que por conocimiento. Ella apenas podía entender lo que le había sido explicado… y sin embargo, dice que “Sí”. Además, la fe de María será puesta a prueba cada día. Ella quedará encinta. No sabe bien cómo, pero lo cierto es que su corazón está inundado por una luz especial. Aunque su querido José dude, ella vive inmersa en el misterio sin pedir pruebas, vive unida al misterio más radical que existe: Dios. Él sabrá encontrar las soluciones a todos los problemas, pero hacía falta fe, hacía falta abandono total a su voluntad.

María se dejó guiar por la fe. Ésta la llevó a creer a pesar que parecía imposible lo anunciado. El Misterio se encarnó en ella de la manera más radical que se podía imaginar.

Sin certezas humanas, ella supo acoger confiadamente la palabra de Dios. María también supo esperar, ¿cómo vivió María aquellos meses, y las últimas semanas en la espera de su Hijo? Sólo por medio de la oración y de la unión con Dios podemos hacernos una pálida idea de lo que ella vivió en su interior. También María vivió con intensidad ese acontecimiento que transformó toda su existencia de manera radical. Ella dijo “Sí” y engendró físicamente al Hijo de Dios, al que ya había concebido desde la fe. Estas son experiencias que contrastan con nuestro mundo materialista, especialmente en la cercanía de las fiestas de Navidad. Por ello, como cristianos, ¿cómo no centrar más nuestra vida al contemplar este Misterio inefable? ¿Cómo no dar el anuncio de la alegría de la Navidad a todos los que no han experimentado ese Dios-Amor?

No olvidemos que un día ese Dios creció en el seno de María, y también puede crecer hoy en nuestros corazones, si por la fe creemos, y si en la espera sabemos dar sentido a toda nuestra vida mirando con valor al futuro.

Propósito
Rechazar preocupaciones sobre las que no puedo hacer nada, para actuar confiadamente sobre lo que sí puedo cambiar.

Diálogo con Cristo

Dios mío, gracias por quedarte en la Eucaristía y por darme a María como madre y modelo de mi vida. Contemplar su gozo, su actitud de acogida y aceptación, su humildad, me motivan a exclamar con gozo: heme aquí Señor, débil e infiel, pero lleno de alegría por saber quecon tu gracia, las cosas pueden y van a cambiar.

Un pobre sacerdote +++

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