MISA DEL 21 DE DICIEMBRE

CANTAR:
– Mi amado viene, es la gran alegría y la gran noticia, mi Amado viene para entrar en mi vida, para colmar mi vida y llevarme a vivir en su amor que no termina, que es fiel, que no deja de Amar y planificar mi vida. Su presencia hace que se pase el invierno, donde sólo hay frío y no se da fruto, ya brota el campo todo.
– Un detalle de esta lectura que me ayuda es ver como el Amado busca a la Amada, que somos nosotros, no por su propio bien, sino para darla vida, para que pueda disfrutar de su Amor, y no se esconda en su pecado, pobreza y debilidad. Este Amado es el Señor que viene a Amarnos sin medida, y quiere que en su Amor todo lo vivamos de un modo nuevo.
– Nos habla está lectura del amor, del enamoramiento. Dios, es el novio, que se dispone a celebrar la fiesta una vez más, si la humanidad y la Iglesia, la novia, le acepta su amor. Hoy debemos preguntarnos nosotros si aceptamos y queremos el Amor del Señor hasta tal mundo de vivir locamente enamorados de Él.

SOFONÍAS:
– Alegría porque el Señor ha quitado la pena que nos pesaba por nuestros delitos y pecados, e incluso ha expulsado a nuestro enemigo, es el Señor quien vence al demonio y quien lo hace huir. Por eso no tenemos miedo, porque tú Señor vienes a nuestra vida.
– El miedo se va de nuestra vida porque el Señor es quien nos da su valentía, su salvación, Él es quien renueva con su amor nuestra vida y la hace para la eternidad.

SALMO:
“Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo”
Alegría y acción de gracias al Señor porque su plan de salvación es para nosotros, por eso sabemos que Él es nuestro auxilio, es la alegría de nuestro corazón y en Él podemos confiar día tras día.

LUCAS:
– Encuentro entre María e Isabel, la visitación en el cuál se produce por parte de Isabel una definición muy clara de quién es María: “Bienaventurada la que ha creído porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá”. María es bendita, es la llena de gracia, esto sería definirla por parte de lo que Dios ha hecho con ella, pero decir que es bienaventurada porque ha creído, es definirla por parte de María, es la que confía, la creyente, la discípula perfecta.
– Es una alegría también que la salvación llegue a casa de Isabel, y tanto El Niño en su seno, Juan Bautista, como ella lo viven, y así lo manifiestan, ella con palabras sinceras de alabanza, y él con un salto de alegría en el seno de su madre.
– Dos cosas por lo tanto que vivir, la alegría de un amor que viene a salvarnos, y que es la plenitud de nuestra vida; y la imitación de María que nos muestra cómo debe ser nuestra parte en este final del Adviento, debemos creer en el Señor, debemos vivir confiados en su Palabra.

María, enséñanos a vivir por y para Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MISA DEL 21 DE DICIEMBRE