MISA DEL 20 DE DICIEMBRE

ISAÍAS:
– El signo que Dios no da por su cuenta es: “Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel”. El Signo es doble, una virgen que está encinta, con lo que supone de imposible si no es por la intervención divina De Dios. Es para que veamos que la salvación es obra De Dios y no de los hombres. Y esto se concreta en El Segundo signo que es que nace un niño que tiene por nombre Enmanuel, esto es Dios con nosotros, Dios que se hace cercano, que viene a salvarnos, que viene a buscarnos, que se encarna en nuestra vida y nos trae la salvación.

SALMO:
“Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria”
Es el Señor quien tiene poder en el cielo y en la tierra para que todos podamos llegar a la salvación De Dios. El salmo se pregunta quién puede ir a esta salvación, y nos dice que el que corresponde con un corazón sincero a Dios, con manos inocentes y puro corazón, el que pone toda su confianza en el Señor. Es una pauta para nosotros tener manos inocentes, que nuestras obras sean conforme a Dios y con pureza de corazón, esto es sin doblez, siendo sinceros y confiados en Dios que sabemos que viene a buscarnos y a amarnos, y a quien amamos totalmente.

LUCAS:
– Vemos como en el pasaje de la anunciación, Dios dice su “sí” salvador, y la humanidad representada en María, responde con un su sí de acogida: “hágase en mí según tu palabra”. Del encuentro de estos dos síes, brota, por obra del Espíritu Santo, El Salvador Jesús, el verdadero Dios con nosotros.
– María la humilde muchacha de Nazaret es la elegida por Dios para se la madre del Esperado. Por eso es la llena de gracia, la llena del Espíritu Santo. Pero unido a que ella tiene esa actitud de disponibilidad para con Dios, pero no sólo en este momento, sino toda una vida de disponibilidad, presencia y obediencia a Dios
– Nosotros también estamos llamados a contestar también a Dios con nuestro sí. Es el modo en que la encarnación siga aconteciendo y la salvación llegue de generación en generación, es la presencia viva del Mesías en nosotros. Por eso deberíamos pensar en celebrar la Navidad según la palabra del Señor superando las visiones superficiales que cada día nos tientan.
– Dios está dispuesto a que en cada uno de nosotros se encarne de nuevo su amor salvador. Es Dios con nosotros, sólo falta que también nosotros seamos con Dios. Sabemos que es Él la respuesta a todo lo que podamos desear, sólo nos falta responder según su voluntad.

María, hágase según la Palabra del Señor, enséñanos a decir un sí total a Dios que se prolongue en cada latido de nuestro corazón. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MISA DEL 20 DE DICIEMBRE