MIÉRCOLES XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

DANIEL:
– Hoy vemos como el Señor manda una visión para corregir la actitud del rey, pues se ha dejado guiar más por el deseo de poseer, de placer y de poseer. Y de este modo ha caído en idolatría y esto le ha llevado a vivir lujuriosamente.
– Tres palabras Contado, Pesado y Dividido. La explicación que da Daniel es clara, Contado, porque Dios ha contado los días del reinado y está marcado el final. Pesado, es que debería tener un peso, y le falta, no llega a lo que Dios le había marcado. Dividido, es la división que hay el reino, y esto es lo que está destruyendo al reino.
– ante Dios, el orgullo no vale nada, el desorden moral de la corte, que hasta usa los vasos sagrados del templo para festejar, no puede acabar bien. Junto a esto aparece Daniel como hombre De Dios y valiente que anuncia lo que Dios quiere. Pues lo que anuncia es que los excesos se pagan, y que llega el juicio De Dios. Esto es una enseñanza para nosotros, pues cuando nos olvidamos De Dios ,y confiamos en otras cosas, en otro dioses, no nos puede ir bien en nuestra vida.

SALMO:
"¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!"
Seguimos con el cántico de alabanza de los jóvenes en el horno encendido, un cántico que nos sigue haciendo vivir la vida en alabanza y no en queja.

LUCAS:
– "Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas" Es una consigna doble para el fin de los tiempo, lo primero saber que tenemos a Dios de nuestra parte, que Dios quiere que todos los hombres se salven, y en lo concreto, que Dios quiere que yo me salve. Y en segundo lugar nuestra respuesta, vivimos en manos del Señor, y lo que debemos hacer es vivir en Él, perseverar viviendo cada cosa en su presencia y en su obediencia.
– Jesús además nos da ocasión de ser perseguidos, y es una ocasión de dar testimonio de Él. Jesús no nos engaña, nunca promete que en esta vida seremos aplaudidos y que nos resultará fácil el camino. En la fidelidad, él dará testimonio ante el Padre de los que hayan dado testimonio de Él ante los hombres.
Y no sólo mártires de sangre, sino también los mártires callados de la vida diaria, que están cumpliendo el evangelio de Jesús y viven según sus criterios con admirable energía y constancia. El amor, la amistad y la fortaleza, nuestra fe, no se muestran tanto cuanto todo va bien, sino cuando se ponen a prueba.

María, Madre llévanos a mantenernos firmes en tu Hijo Jesús. Amén

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO