MIÉRCOLES XXXII TIEMPO ORDINARIO

TITO:

  • Son recomendaciones con respecto a los deberes sociales, las que muestra San Pablo a Tito. Lo que se tiene que notar es la distinción entre el antes y el después de la conversión a la fe de Cristo. Ahora que creemos en Cristo Jesús debe cambiar nuestra imagen en medio de la sociedad. Que forma de vida tan bonita con cuida de los demás, viviendo justamente, con un trabajo bien hecho, sin doblez en el corazón, y con un comportamiento irreprochable. Se trata de ser intachables ciudadanos de este mundo.
  • También nos muestra lo que tenemos que evitar, pues todo eso es vivir según criterios de egoísmo personal, sin ninguna clase de solidaridad con los demás, ni sensibilidad social, viviendo esclavos de nuestras posiciones y placeres de todo género. Debemos vivir imitando a Jesús que se entrego por todos, y en una servicialidad concreta que es el lenguaje que todo el mundo entiendo. Pero el motivo es que Jesús ha venido a mi vida y le he acogido no un deseo altruista de vida.

SALMO:

"El Señor es mi pastor, nada me falta".

Nada es imposible para Dios y solo Él nos basta, y todo porque Él siempre nos acompaña, nos guía, nos guarde, es su bondad y su misericordia las que nos acompañan todos los días de nuestra vida, y por eso podemos vivir en su bondad y repartir bondad al mundo entero, porque Él se entrega a nosotros y en nosotros.

LUCAS:
– Podríamos decir un refrán hoy para resumir nuestro comentario al Evangelio: “Es de bien nacidos el ser agradecidos”. Y no sólo es algo de la sabiduría popular, sino que es una actitud del cristiano, que tiene que vivir agradeciendo a Dios por tanto que le da, y de este modo vivir con un corazón que le debe a Dios, y se siente deudor de Él, y vive a cada instante con una búsqueda de amar como Dios ama, para que todo sea un corresponder a tanto amor, con un corazón agradecido, con un corazón entregado.
– Por otro lado, a mi en este evangelio siempre me viene a la cabeza, como estaría el corazón de Jesús por los otros nueve leprosos que no le agradecen, pues también han quedado cuidados, y que no agradecen su corazón y se olvidan de Jesús, que dolor y tristeza por no recibir la justa retribución por su amor derramado a manos llenas.
– Nos cuesta reconocer en nuestra vida los dones De Dios, nos sabemos asombrarnos y alegrarnos de la curación que JEsús nos concede. Debemos cultivar en nosotros un corazón que sea agradecido, empezando por las pequeñas cosas que nos dan las personas que nos rodean, y esto nos llevará a agradecer a Dios por su gran obra de amor en nosotros.

María, Madre, que tengamos un corazón agradecido. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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