MIÉRCOLES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÁLATAS:

  • Vemos la humildad de San Pablo, él había subido a Jerusalén a exponer su evangelio a los apóstoles, por si acaso sus afanes eran vanos. Todos vieron claro que Dios había llamado a san PAblo a ser apóstol de los gentiles, como a san PEdro de los judíos, y así nos dieron la manos en señal de solidaridad.
  • Dentro de la tensión que refleja la página, el episodio nos da lecciones sobre cómo tenemos que actuar en la comunidad cristiana:

· San Pablo va a Jerusalén a confrontar su evangelio con los apóstoles: no somos francotiradores, sino todos debemos trabajar en comunión con los responsables De la Iglesia.

· En los momentos de duda y diálogo, cada uno tiene que aportar su punto de vista al discernimiento comunitario, y lo tiene que hacer con humildad.

· Vemos como San Pablo se expresa libremente, que dice a san Pedro lo que piensa, y como san Pedro acoge humildemente la sana crítica que le hace San Pablo.

SALMO:

"Id al mundo entero y proclamad el Evangelio"

Este salmo el más corto del salterio, nos ayuda a mirar la apertura de la catolicidad De la Iglesia. Esto es que el Evangelio es universal, es para todos, y por eso debe ser anunciado a todos sin distinción.

LUCAS:
– Hoy los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar como se debe, y tenemos que darles gracias de un modo especial, por tal petición, pues así Jesús nos enseñó el Padre nuestro, esta oración que es propia de los hijos De Dios, y que es fundamento de todas nuestras oraciones, pues es una oración que nace en el corazón mismo De Dios, y así participamos plenamente de lo que hay en el corazón De Dios, y crecemos en intimidad con Él.
– A Jesús le piden que les enseñen a rezar porque le vieron rezar a Él, es le modelo de oración y de comunión con el Padre.
– El Padrenuestro es una oración entrañable, que nos ayuda a situarnos en la relación justa ante Dios, pidiendo ante todo que su nombre sea glorificado. Es nuestra oración de hijos. Por eso debemos rezar hoy y siempre el Padrenuestro despacio, saboreándolo, rezándolo con fe y con amor de hijos.

María, Madre concédenos un corazón de hijos que hablan de corazón a corazón con su Padre. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIERCOLES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO