MIÉRCOLES XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JOB:

  • Job y sus amigos buscan respuesta a la pregunta sobe el mal que agobia a los inocentes, y no la encuentran. Impresiona como Job no se pone a discutir, mi cuestiona a Dios, pues sus razones tendrá, es el todopoderoso, los sabe todo y lo puede todo. Y la pregunta se vuelve cuenta ellos, pues piensa Job que ellos no saben la respuesta, pero Dios si la sabe, y dependemos de Él. Job tiene miedo, y todo se hace más grande cuando sus amigos meten más cizaña en lugar de ayudarle a entender y a vivir.
  • Cuántas veces esta situación se repite, no sabemos por qué nos toca sufrir, menos a un inocente, nos cuesta entender por qué lo permite Dios. Job no recibe respuesta, pero nosotros tenemos esta respuesta en Cristo, en su dolor asumido, en su solidaridad total, en su muerte inocente y en su resurrección. Dios nos salva asumiendo Él nuestro dolor, entrando hasta el fondo en el mundo de nuestro sufrimiento y dándole así un sentido redentor, de amor, desde el sacrificio pascual de Cristo que se entrega por los demás voluntariamente, a pesar de ser inocente. De este modo nuestro sufrimiento, nuestro dolor, nuestra tribulación, tiene sentido vivido en Cristo, pues se vive para la salvación del mundo.

SALMO:

“Llegue hasta ti mi súplica, Señor.”

Otra vez el salmo es un eco precioso de la primera lectura, con un cuestionario hacia Dios sobre la vida y las dificultades, pues el corazón del hombre quiere conocer el sentido de su vida en todos los aspectos. Lo que está claro que lo mejor es poner nuestra vida en el Señor para que disponga como quiera, y nos ayude y enseñe a vivirla en plenitud.

LUCAS:

  • Aparecen en el camino de Jesús tres breves momentos de vocación, de seguimiento de Jesús. Jesús muestra de este modo la radicalidad que hay que vivir ante su seguimiento, y también la necesidad y la urgencia, porque hay mucho trabajo y no nos podemos entretener en cosas secundarias.
  • Primera respuesta, nos muestra que el seguimiento de Cristo no nos va a permitir instalarnos cómodamente. Jesús está siempre de camino, y nosotros también debemos ir de paso.
  • Segunda respuesta, nos muestra que no podemos dar largas a nuestro seguimiento. El trabajo apremia. Sobre todo si la petición de enterrar al padre se interpreta como una promesa de seguirle una vez que hayan muerto los padres. Y debemos mirar a los primeros apóstoles que dejándolo todo, le siguieron, así debe ser el seguimiento, sin anteponer nada a la elección de vida por Cristo.
  • Tercera respuesta, ni siquiera despedirse de la familia. Es una cuestión de prioridades. Jesús es más radical, sus seguidores no tienen que mirar atrás. Incluso hay que saber renunciar a los lazos de familia si lo pide la misión evangelizadora.
  • Debemos seguir a Cristo por encima de todo, sin dejarnos distraer ni por los bienes materiales, ni por la familia, ni por los muertos. La fe y su testimonio son valores absolutos; todo lo demás, es relativo.

María, madre todo por Cristo, todo para Cristo. Amén

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO