MIÉRCOLES XXV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ESDRAS:
– ESDRAS se viste de penitencia e invoca al Señor. Hace una oración en la que primero reconoce todo su propio pecado y el pecado de su pueblo, y como el Señor les ha otorgado un resto, un rayo de luz en medio de tanta oscuridad. Dios no abandona a su pueblo, sino que lo saca de la esclavitud lo hace libre y le da un lugar para estar en paz y un Templo donde estar con Él.
– las situaciones de decadencia y desgracia suelen tener muchas veces sus causas en el abandono de los valores humanos y cristianos. Es bueno que si nos toca experimentar algún período de estos, como creo que es el actual, nos reconozcamos también nosotros culpables, pues todos somos pecadores.
– Hacer examen de conciencia y reconocer la parte de culpa que todos tenemos por los pecados que han dañado a la unidad querido por Dios, o por haber permitido pecados en nuestro entorno.
– Los cristianos debemos ponernos humildemente ante el Señor para interrogarnos sobre las responsabilidades que tenemos también en relación a los males de nuestro tiempo, y no siempre echar balones fuera. Cuidamos levantar nuestro mundo en los valores y virtudes que el Señor quiere que el mundo descuida.

SALMO:
“Bendito sea Dios, que vive eternamente”
Hoy el Salmo es un trozo del libro de Tobías, que nos muestra en una sencilla oración, como el Señor siempre es digno de alabanza y de acción de gracias, pues nos muestra nuestro pecados, pero siempre se compadece. Después de cada pecado, quién queda con brazos abiertos de misericordia, siempre es Dios.

LUCAS:
– Lo primero que da el Señor a los apóstoles hoy, es le poder de expulsar demonios y curar enfermedades, junto con anunciar, proclamar el Reino De Dios. Que labor tan importante, pero sobre todo que imposible es si uno no está unido al que tiene el poder de sanar, liberar y de que la semilla de la Palabra fructifique. Por eso es primero una llamada a una unión vital con Cristo, que reine y llene nuestra vida por completo.
– Por esto Jesús les envía sin nada, sin propio, para que no pongan, ni pongamos nosotros, la confianza en cosas materiales, ni en personas, sino en aquel que lo puede todo, Cristo Jesús. Vivir en la pobreza evangélica, para así hacer lo que hacía Jesús, y obrar con su mismo poder. Por eso deberíamos revisar el desprendimiento que Jesús exige a los suyos, que desprendimiento nos exige a cada uno de nosotros, para no fiarnos tanto en lo material, sino en el poder y la autoridad que jesús sigue comunicando hoy para liberar a este mundo de todos sus males y anunciarle la noticia de la salvación De Dios.

María, Madre que vivamos en la confianza plena en Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XXV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO