MIÉRCOLES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TIMOTEO:
– San PAblo está enseñando a vivir en la casa De Dios y vivir según el misterio de la piedad. Esto es vivir según Dios y no según los criterios de este mundo, es un cambiar tremendamente de mentalidad que nos lleve a ser más según Jesucristo, con un corazón que viva en la verdadera Fe, en la sincera Caridad y en una constante Esperanza.
– Debemos vivir en un doble respeto a la comunidad y a Cristo. La comunidad es sagrada, es edificio y asamblea De Dios, la depositaria de la Verdad y de los dones De Dios. Los ministros no somos dueños de la gracia ni de la Palabra ni de la comunidad. Sino sus servidores.
– Por otro lado somos signos y representantes de Cristo, que es el verdadero Maestro, Salvador y Guía.

SALMO:
«Grandes son las obras del Señor.»
Dar gracias nos lleva a reconocer que las obras del Señor son perfectas, y que es sagrado todo lo que nos regala Dios. Es un continuo reconocer que lo que Dios hace es para que nosotros vivamos en su Santidad y no vivamos en la mundanidad. Señor ayúdanos a vivir en ti.

LUCAS:
– Al ver el Evangelio de hoy, descubrimos que los hombres a veces estamos centrados tanto en nosotros mismos, que no sabemos ir más allá, y necesitamos un especial empujón De Dios, para que nos saque de nuestro corazón endurecido y nos haga vivir para su Amor y misericordia.
– Esa generación no acoge bien ni a Juan ni a Jesús. Uno es un austero, el otro, como y bebe con normalidad. PEro hay siempre excusas para no dar crédito a su mensaje, y no se dan crédito a las obras que son evidentes. Cuando no se quiere a una persona, con facilidad se encuentran excusas para no hacer caso de lo que nos propone.
– Tenemos que tener cuidado, porque pro desgracia todos podemos hacer lo mismo que el evangelio de hoy. Cuando no nos interesa aceptar un mensaje, sacamos excusas para justificar de alguna manera nuestra negativa a aceptarlo. Eso puede pasar en nuestra vida de cada día, y de este modo ser caprichosos en extremo en nuestra reacciones de cerrazón con una voluntaria sordera que nos hace vivir en disconformidad con la voluntad De Dios.

María, Madre, danos un corazón que siempre acoja en su totalidad la Palabra De Dios y la ponga por obra. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO