MIÉRCOLES XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 TESALONICENSES:

-Hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo…

Pablo no está nunca solo. Jesús vive en él. Cuando habla Pablo, es Jesús quien habla.

-Os mandamos en nombre de nuestro Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva en la ociosidad y no según la tradición que de nosotros recibisteis.

Vimos ayer que estar a la espera de la parusía puede ser una fuente de alegría y de esperanza; pero no debe ser nunca una ocasión de evadirse de las realidades temporales.

El cielo no es un opio. Y Pablo aconsejará a sus fieles que se comprometan a fondo con sus tareas profesionales.

Mi oficio, mi tarea concreta de cada día.

Me detengo a pensar en ello en este mismo momento.

¡Es algo que interesa a Jesucristo, el Señor! En nombre del Señor Jesús, Pablo llega a decir ¡que hay que evitar el trato con la gente ociosa!

-Si alguno no quiere trabajar, ¡que tampoco coma! Esta era la consigna que daba Pablo.

La pereza, el ardor en el trabajo… no son cosas solamente profanas.

Resulta conveniente pensar en tantos hombres y mujeres que trabajan y que, sin saberlo quizá, cumplen así la "voluntad de Dios".

Te ofrezco, Señor, la vida de todos los trabajadores.

Atiende muy particularmente a los que tienen un trabajo penoso… a los que están en paro… a aquellos a quienes no alcanza lo que ganan para cubrir las necesidades cotidianas…

-Ya sabéis vosotros cómo debéis imitarnos. Estando entre vosotros no hemos vivido en la ociosidad, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que en la fatiga y el cansancio día y noche trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros.

San Pablo era tejedor. Ganaba su vida. Se adelantó a los sacerdotes obreros.

-Ciertamente teníamos derecho a ello pero así os dimos en nosotros un modelo a imitar.

Pablo no ignora que Jesús había dicho a los apóstoles que "el obrero merece su salario" (Mateo 10, 10), para afirmar que la comunidad debía atender las necesidades de aquellos que ocupaban todo su tiempo en evangelizar.

Pero él, Pablo, quiere ser una excepción, para "dar ejemplo del trabajo asalariado normal". Esto subraya toda la dignidad y el valor de ese trabajo.

-Que el Señor dé la paz, os conceda la paz, en todo tiempo y en todos los ordenes.

Los griegos se saludaban deseándose "la alegría": "regocíjate".

Los romanos se deseaban la "salud"), ¡salve!

Los judíos se saludaban deseándose "la paz": shalom, dicen todavía hoy.

Es el saludo que Pablo usa.

La paz en todo tiempo y en todos los órdenes, de parte de Dios.

-Y que el Señor esté con todos vosotros.

Este deseo se nos repite en todas las misas.

Debería desempolvarse para devolverle todo su valor. Es la más hermosa expresión que se puede decir a alguien.

La repito pensando en aquellos que amo y estimo..

SALMO:

«Dichosos los que temen al Señor»

MATEO:

– Los fariseos e hipócritas se parecen a sepulcros blanqueados, por fuera con buena apariencia, pero por dentro llenos de podredumbre. Los sepulcros se blanqueaban, entre otras cosas, para que se pudieran distinguir bien y no tocarlos, porque eso dejaba impura a la persona.

– Jesús sigue mostrando el pecado de hipocresía, aparecer por fuera lo que no es por dentro. Hoy desautoriza a las personas que cuidan su buena opinión ante los demás, pero dentro están llenos de maldad.

– A nosotros, por lo menos a mí, nos pasa un poco lo mismo, andamos muy preocupados por lo que los demás piensan de nosotros, cuando en lo que tendríamos que estar pensando es en vivir mejor cada cosa, poniendo en todo más amor, viviendo en la presencia De Dios. Esto es lo verdaderamente difícil, vivir todo en la presencia y en la voluntad De Dios, pues a los hombres los podemos engañar, pero a Dios no.

María, Madre que no seamos sepulcros blanqueados, sino que seamos sinceros, y busquemos ante todo Amar y vivir en la Voluntad De Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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