MIÉRCOLES XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TESALONICENSES:

– Que inicio de la primera lectura de hoy, no hay excusas, ni siquiera el anuncio del Evangelio para ser gravoso a alguien. Tenemos que aprender a tener ese modo de actuar recto irreprochable, pero también testimonio de una vida que se entrega sin que otro tenga que cumplir con mis obligaciones. San Pablo hace esta corrección con un verdadero amor paternal, con un tono suave pero enérgico como algo con un deber moral a cumplir.

– La Palabra que se anuncia debe ser acogida como lo que es Palabra De Dios, y no como palabra humana que no es palabra de Vida eterna.

– Para nuestra vida entregada por los demás, debemos vivir este amor paternal que nos invita a vivir San Pablo, con un trato personal a la vez suave y enérgico, ayudando a todos a vivir como se merece Dios, y como Dios quiere. Seguimos como siempre fiados en Dios y no en nosotros, pues la fuerza transformadora es la De Dios; nosotros somos instrumentos inútiles en sus manos, para el bien de los hermanos y De la Iglesia.

SALMO:

“Señor, tú me sondeas y me conoces”

Si no tengo al Señor no tengo nada, esta afirmación es la que nos muestra el salmo al mostrarnos que sin el Señor no tenemos aliento, no tenemos vida. El Señor está en todos los momentos y lugares de mi vida; no para juzgarme y castigarme, sino para tener misericordia de mí, y cuidarme con ternura y delicadeza, porque nadie nos ama como tú, Señor.

MATEO:

– Los fariseos e hipócritas se parecen a sepulcros blanqueados, por fuera con buena apariencia, pero por dentro llenos de podredumbre. Los sepulcros se blanqueaban, entre otras cosas, para que se pudieran distinguir bien y no tocarlos, porque eso dejaba impura a la persona.

– Jesús sigue mostrando el pecado de hipocresía, aparecer por fuera lo que no es por dentro. Hoy desautoriza a las personas que cuidan su buena opinión ante los demás, pero dentro están llenos de maldad.

– A nosotros, por lo menos a mí, nos pasa un poco lo mismo, andamos muy preocupados por lo que los demás piensan de nosotros, cuando en lo que tendríamos que estar pensando es en vivir mejor cada cosa, poniendo en todo más amor, viviendo en la presencia De Dios. Esto es lo verdaderamente difícil, vivir todo en la presencia y en la voluntad De Dios, pues a los hombres los podemos engañar, pero a Dios no.

María, Madre que no seamos sepulcros blanqueados, sino que seamos sinceros, y busquemos ante todo Amar y vivir en la Voluntad De Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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