MIÉRCOLES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

NÚMEROS:

· El informe de los exploradores es bueno y malo a la vez, bueno, por las condiciones de la tierra en sí, y malo, porque se han dado cuenta de que los pobladores de aquella tierra no están dispuesto a cederla a otro. el pueblo reacciona con pesimismo. Se contagian fácilmente la duda y el desánimo. Arrecian las murmuraciones. Antes protestaban del desierto. Ahora, de que tengan que entrar en una tierra difícil. Lo que les falta es confianza en Dios, y esto les lleva a peregrinar cuarenta años por el desierto. Dios les deja a su pereza, a su indecisión, a su falta de iniciativa y valentía.

· Ante las dificultades que nos encontramos en el mundo y en la Iglesia, no debemos dejarnos llevar por el pesimismo, sino optar por la confianza en Dios. Confiar no es cruzarse de brazos y que todos lo haga Dios, sino que significa seguir trabajando con ilusión, seguros de que la gracia De Dios sigue actuando y realiza maravillas. Que es Él quien riega ya da eficacia y fruto a nuestro trabajo. Tenemos que repetirnos que no debemos temer porque el Señor está con nosotros. De este modo debemos estar dispuesto a pedirle a Dios por este mundo para que cambie y de fruto en el Señor.

SALMO:

“Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.»

· Es una oración preciosa de intercesión, que no nos debe llevar a la queja ante la actitud de los demás con Dios, sino a pedir a Dios por su conversión y su salvación.

MATEO:

· El Evangelista no sólo quiere hacer patente el buen corazón de Jesús y su fuerza curativa, sino también el acierto de que la Iglesia se haya vuelto claramente hacia los paganos. Eso sí, anunciando primero a Israel el cumplimento de las promesas, antes de pasar a los otros pueblos.

· Jesús pone a prueba a la mujer, primero haciendo que no la ha oído. Luego, le pone unas dificultades que parecen duras, que es una pagana, y lo de los hijos y los perritos. Ella no interpreta tan negativas estas palabras y reacciona con humildad e insistencia. Hasta llegar a merecer la alabanza de Jesús, Mujer ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.

· LA mujer es un modelo de fe, su oración por su hija enferma, es sencilla y honda, ten compasión de mí, Señor. No se da por vencida ante la respuesta de Jesús y va respondiendo a las dificultades que la ponen a prueba. Es uno de los casos en que Jesús alaba la fe de los extranjeros, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría suponer una fe mayor que a los de fuera.

· Esta gran fe nos interpela a nosotros, que aparentemente estamos tan cerca de Jesús, y como cuidar la humildad ante Dios y los demás.

· La confianza de la mujer cananea está marcada por una profunda certeza, en la mesa hay alimento suficiente, también para ella. Por eso no duda en acercarse y pide. A la mesa del Señor, cada uno se acerca del modo en que puede, con la certeza de recibir siempre en abundancia aquel alimento que no perece y que da la vida al mundo. LA gracia va siempre más allá de lo visible y supera las fronteras que hemos puesto los hombres. Señor, basta una palabra tuya.

María, que nos acerquemos a Jesús, con humildad, fe y poniendo toda nuestra vida en sus manos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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