MIÉRCOLES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:

· Siguen las palabras de esperanza, el golpe del destierro va a ser duro, pero los caminos de Dios siguen siendo caminos de salvación y reconstrucción. Dios es el Dios de la Alianza, el que ama, el que ayuda, con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia… Reconstruirá al pueblo que amenaza ruina.

· Esta página nos ayuda mucho cuando estamos en una situación de desánimo, pues ayuda a su pueblo, y le ama y nos ama en todos los momentos de la vida. En medio de un mundo que tantas veces amenaza ruina el Señor siempre reconstruye y ama a su pueblo, y es Él nuestra salvación.

SALMO:

“El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.”

· Nos dice el salmo, el que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño… entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos. Esperanza en la redención del Señor que busca convertir la tristeza en gozo y alegrar al pueblo en medio de sus penas.

MATEO:

· El Evangelista no sólo quiere hacer patente el buen corazón de Jesús y su fuerza curativa, sino también el acierto de que la Iglesia se haya vuelto claramente hacia los paganos. Eso sí, anunciando primero a Israel el cumplimento de las promesas, antes de pasar a los otros pueblos.

· Jesús pone a prueba a la mujer, primero haciendo que no la ha oído. Luego, le pone unas dificultades que parecen duras, que es una pagana, y lo de los hijos y los perritos. Ella no interpreta tan negativas estas palabras y reacciona con humildad e insistencia. Hasta llegar a merecer la alabanza de Jesús, Mujer ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.

· LA mujer es un modelo de fe, su oración por su hija enferma, es sencilla y honda, ten compasión de mí, Señor. No se da por vencida ante la respuesta de Jesús y va respondiendo a las dificultades que la ponen a prueba. Es uno de los casos en que Jesús alaba la fe de los extranjeros, en contraposición a los judíos, los de casa, a los que se les podría suponer una fe mayor que a los de fuera.

· Esta gran fe nos interpela a nosotros, que aparentemente estamos tan cerca de Jesús, y como cuidar la humildad ante Dios y los demás.

· La confianza de la mujer cananea está marcada por una profunda certeza, en la mesa hay alimento suficiente, también para ella. Por eso no duda en acercarse y pide. A la mesa del Señor, cada uno se acerca del modo en que puede, con la certeza de recibir siempre en abundancia aquel alimento que no perece y que da la vida al mundo. LA gracia va siempre más allá de lo visible y supera las fronteras que hemos puesto los hombres. Señor, basta una palabra tuya.

María, que nos acerquemos a Jesús, con humildad, fe y poniendo toda nuestra vida en sus manos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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