MIÉRCOLES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:
– El pueblo de Israel se queja a Dios, pues pasa necesidad y empieza a buscar lo que tenía antes de ser liberados de Egipto. Prefiera la olla de carne que tenían en la esclavitud, y de la cual llenaban el estómago, pero se les olvida que eran un pueblo esclavo, y que tenían que trabajar duro. Pero Dios les escucha en su murmuración y les da de comer en abundancia, para que no se olviden que Dios es el Dios que les salva, y que dispone todo según su voluntad, y que nos libera de la esclavitud, en especial del pecado.
– El pueblo se olvida rápido de la victoria del Mar Rojo y de la fidelidad De Dios. Ahora le toca experimentar la dureza del desierto y empieza de nuevo a protestar. Pero Dios una vez, se muestra cercano. Se acerca a su pueblo con la bandada de codornices, y con el maná que aparece tras el rocío.
– A veces a nosotros nos pasa lo mismo, que ante las dificultades de la vida, en lugar de afrontarlas con el Señor, nos quejamos al Señor. Pero el Señor se acerca a nosotros y nos muestra el camino para seguirle y nos da la fuerza para vivir.

SALMO:
"El Señor les dio pan del cielo".
El Salmo que rezamos hoy, se hace eco del relato del libro del Éxodo, el Señor les dio pan del cielo… e hizo llover carne con una polvareda y volátiles como arena del mar. Dios siempre aparece dispuesto a ayudar a su pueblo.

MATEO:
– La página del Evangelio de hoy describe al sembrador mismos y la fuerza de la semilla que él siembra en terrenos diversos. Y a pesar de todas las dificultades, su semilla al final produce fruto.
– Dios es generoso en su siembra: generoso y universal. Dios siembre en el corazón de todos. No obliga ni fuerza a nadie a responder a su don. Lo importante es sembrar, porque la Palabra De Dios tiene una fuerza interior que germina y da fruto también en terreno hostiles.
– Pidamos al Señor ser tierra buena, que corresponde a su amor, a su Palabra con buenas obras, que den fruto según los talentos que el Señor nos ha regalado.

María, Madre llévanos a ser tierra buena, que no vive en la queja, sino que se conforma con la voluntad del Señor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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