MIÉRCOLES XIII TIEMPO ORDINARIO

AMÓS:

– Amós muestra que no es un profeta que se busque a sí mismo, sino que busca siempre lo que Dios quiere. Si está profetizando, es porque Dios le ha llamado, no porque él se lo ha buscado. Ante todo no puede dejar de obedecer a Dios, y con valentía, sin dejarse acobardar por las amenazas, sigue anunciando los mensajes De Dios para los dirigentes, por su corrupción y su materialismo.

– Todos los cristianos estamos llamados a dar testimonio de Cristo y de su evangelio en medio del mundo de hoy, y tendríamos que ser valientes y diáfanos en este testimonio, aunque resulte contra corriente y podamos ser perseguidos o mal comprendidos. Con nuestro testimonio no nos buscamos a nosotros mismos, ni las ventajas, sino que buscamos el bien de los demás, tal como lo quiere Dios, aunque nos comporte dificultades.

SALMO:

“Al que sigue buen camino le haré ver la salvación De Dios”.

Ante todo lo que debemos vivir para no entrar en nuestra comodidad y en nuestro interés y vivir así en la voluntad De Dios, es buscar los mandamientos del Señor hacer de los mandatos del Señor nuestra vida y nuestra alegría.

MATEO:

– Hoy Jesús expulsa a unos demonios y los deja ir a una piara de Cerdos, que se despeñan. Vemos como Jesús libera del demonio y del mal, y como nosotros los hombres, en lugar de alegrarnos por ello nos buscamos a nosotros mismos y nuestros propios intereses que nos lleva a dejarnos llevar más por nuestros bienes materiales, y expulsamos a Jesús de nuestra vida porque nos hace dar la vida por los demás, y a veces a sacrificar los bienes materiales por el bien del prójimo.

– Lo que está claro es que vemos como el poder de Jesús es más grande que el del mal, y nunca tendrá el mal la última palabra. Pero también vemos como Jesús siempre pide permiso y deja que el hombre elija su forma de reacción ante su acción misericordiosa, y si queremos obedecerle y vivir en su voluntad o no.

– Jesús sigue ahora su lucha contra el mal. Y nosotros, con él. El mal que hay dentro de nosotros, el mal que hay en el mundo. Jesús sigue siendo el más fuerte. Tanto si se personifica el mal en el demonio, como si no, todos tenemos experiencia de que existe el mal en nuestras vidas y , también de nuestras pocas fuerzas para combatirlo. Pidamos a Jesús que nos libere de los demonios que nos atan, de las cadenas que no nos dejan vivir. Así lo medimos en el padre nuestro “líbranos del mal”.

María, Madre líbranos del mal, que no dejemos ningún resquicio al diablo, se tu nuestra defensora y nuestra guía para vivir en el Amor y en el bien. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XIII TIEMPO ORDINARIO