MIÉRCOLES XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:
– El Señor ha hecho una doble alianza con Abrahán, por un lado la posesión de la tierra y por otro una descendencia numerosa mas grande que las estrella del cielo. Además el Señor será siempre su Escudo, su fortaleza y su refugio. La forma de sellar esta alianza era descuartizar animales, se colocaban en dos filas y los dos contrayente pasaban por en medio, Dios pasó en forma de fuego. La intención simbólica es que si alguno de los dos no cumple su palabra, que le suceda como a estos animales. A Abrahán le invade el miedo, el temor y ese es el gran problema, y este es también nuestro gran problema.
– Debemos ante los miedos y las dudas, volver nuestro rostro a Dios, y confiar en Él; pues no sólo tenemos que servir a Dios cuando todo es fácil, y todo nos sale bien. También cuando no vemos el final de una dificultad, hay que perseverar en el Amor. Debemos esperar como Abrahán espero, y confiar como él lo hizo, incluso cuando las apariencias parecen ir contra las promesas De Dios.

SALMO:
“El Señor se acuerda de su alianza eternamente”.
El Salmo invita a una actitud de perseverancia pues el Señor siempre es fiel a sus promesas, y cumple su alianza eternamente. Nosotros tenemos que experimentar la acción del Señor, y no separarnos de su lado, cumpliendo nuestra parte de la alianza que ha sellado con nosotros, que estará con nosotros hasta el fin del mundo.

MATEO:
– Por los frutos los conoceréis, ya no sólo a los falsos profetas, sino también a los falsos cristianos, o a los que no viven bien su fe, ojo que aquí no sólo está el prójimo, que podemos ser cualquiera de nosotros. El corazón del hombres es como el árbol sano o enfermo, y en la medida que nos dejemos llevar por el pecado o por la gracia, daremos un tipo de fruto que nos llevará al Señor y a mostrar su rostro, o a nosotros mismos y deformar su rostro.
– ¿Qué frutos producimos nosotros? De un corazón agriado sólo pueden brotar frutos agrios, y de un corazón generoso y sereno, obras buenas y de consuelo. Para sabe que frutos debemos dar podríamos leer hoy despacio y meditar Gálatas 5, 19-26: “las obras de la carne son fornicación, impureza, idolatría, odios, discordia celos, iras, divisiones, envidias… en cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, fidelidad, dominio de sí”.

María, Madre llévanos a dar frutos del Espíritu. Amén

un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO