MIÉRCOLES VII SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– La segunda parte del discurso de despedida de San Pablo, antes del emocionante adiós junto al barco, se refiere al futuro de la comunidad y a la actuación de sus responsables.
– Nos muestra que la comunidad o la Iglesia es De Dios Padre, que se La adquirido o comprado con la Sangra de su Hijo, Jesús, y ha sido el Espíritu quien ha puesto a estos presbíteros como responsables y pastores de la comunidad, y tienen que tener cuidado de ellos mismos y del rebaño a ellos confiado.
– El protagonista es Dios trino por una parte, pues estamos en sus manos, y por otro lado la comunidad, en especial con los pastores que deben defender a la comunidad y librarla de todo peligro. El punto de referencia de la comunidad cristiana es Dios, los pastores responsables, tienen que dedicarse con vigilancia y amor, a cuidar la comunidad, animándola, defendiéndola de los peligros, dando ejemplo de entrega generosa. Es el sentido de pertenencia mutua y de corresponsabilidad. Más vale dar que recibir. Más dichoso es le que da que el que recibe.

SALMO:
"Reyes de la tierra, cantad a Dios."
Un canto al poder De Dios que actúa siempre en nuestro favor, que nos cuida y que su poder es el que muestra la majestad y la santidad De Dios.

JUAN:
– Jesús, en su oración al Padre, se ocupa de sus discípulos y de lo que les va a pasar en el futuro. Los discípulos e Jesús van a estar en el mundo, son enviados al mundo, pero no debe ser del mundo. Estamos en este mundo concreto, al que tenemos que saber ayudar, sin renegar de él. No pedimos ser sacados del mundo. Lo que no debemos hacer es seguir las bienaventuranzas del mundo, sino las de Cristo. Nuestro punto de referencia debe ser siempre la Verdad, que es la Palabra De Dios.
– Padre Santo, Guárdalos en tu Nombre, a los que me has dado. La oración de Jesús va dirigida al Padre, a su Padre, a nuestro Padre. U si su poder de mediación es infinito, igualmente infinito es el poder con el que el PAdre nos protege: su amor personal, el Espíritu Santo, que están Dios como el Padre y como el Hijo. De manera que en el corazón de la Trinidad convergen la petición del Hijo, la respuesta misericordiosa del PAdre y el poder santificador del Espíritu Santo, ¿qué podré temer?

María, Madre guárdanos en el corazón De Dios, para que no nos separemos nunca de Él. Amén

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES VII SEMANA DE PASCUA