MIÉRCOLES VI SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– San Pablo en el aerópago es capaz de hacer una adaptación a la situación de lo oyentes para anunciar el Evangelio de Cristo. Lo hace basándose en lo que ellos viven de este modo es un ejemplo de inculturación de la fe, pero sin rebajarla, pues el anuncio que hace es entero y verdadero, por eso en cuanto escuchas la palabra resurrección de entre los muertos, dejan de escucharle pues era algo inadmisible pasar ellos. Hay que acercar el Evangelio a los hombres, pero sin rebajarlo, el ejemplo de hoy de san PAblo es muy claro.
– Tiene una claridad de visión de quién es el Rey de reyes y Señor de Señores, pues en Él vivimos nos movemos, y exigimos, somos suyos, somos su pueblo, en los que el Señor se goza y se complace.

SALMO:
“Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria”
Es una alabanza continua al Señor por parte de todas las criaturas. Debemos unirnos también nosotros a esta alabanza, pues grande y sublime es el nombre del Señor, es el Rey soberano que merece todos alabanza y adoración.

JUAN:
– Jesús hoy nos muestra que hay muchas cosas en nuestra vida de fe, que no podemos vivir por nosotros mismos, sino que necesitamos le don del Espíritu Santo, que nos lleve a vivir en la Verdad plena, que nos ayude a caminar en lo que verdaderamente pone Él en nuestra vida. De echo, el anuncio total del Evangelio en nuestra vida vendrá por la acción del Espíritu.
– El Espíritu Santo nos ensancha el Corazón para que podamos acoger totalmente la acción De Dios en nuestra vida, y de este modo caminaremos por la gracia De Dios, y la verdad De Dios irá penetrando cada vez más en nuestra vida.
– La actuación del Espíritu Santo no se entiende tanto en el sentido de verdades nuevas, sino de que la verdad tiene que profundizarse y adaptarse a las varias circunstancias de la historia, aunque conserve la identidad y la fuerza del Evangelio de Jesús.

María, Madre, intercede por nosotros para que vivamos en el Espíritu de Jesús, y Él nos lleve a la verdad plena. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES VI SEMANA DE PASCUA