MIÉRCOLES V TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:

– El cuerpo de Adán lo modela Dios, según este relato, de la arcilla de la tierra, imagen muy expresiva la De Dios como alfarero. Todo lo hace él, la tierra, los manantiales y las plantas, pero con especial cariño y cuidado el cuerpo humano. Y luego el espíritu del hombre, que se describe aquí como un soplo del mismo aliento De Dios que da vida.

– Debemos admirarnos más ante la maravilla de la creación de nuestro cuerpo, venimos del mismo Dios, su mano nos moldea, su aliento nos da vida. Somos obra De Dios. Él nos ha pensado y nos cuidad desde toda la eternidad. Por eso debemos darnos cuenta que nuestro aliento vital viene De Dios, y nos lleva a Dios; pero no debemos olvidar que también somos barro y que estamos en la tierra; debemos estar con los píes en la tierra, y a la vez con la mirada y el corazón puesto en el Cielo, en Dios. Somos barro y a la vez imagen De Dios.

– No olvidemos que Dios nos regala también la libertad, nos encomienda cultivar el jardín y nos da el mandato de no comer de determino árbol del jardín. Que gran regalo el de la libertad, pero que difícil de cuidar y vivir.

SALMO:

“Bendice, alma mía, al Señor”.

Debemos siempre dar gracias al Señor, porque en su grandeza, guarda nuestro pobre barro, primero dándole vida con su aliento, que sabemos que no debe dejar de soplar sobre nosotros para que no nos perdamos; y segundo guardándoles bajos sus alas, bajo su mano para que nos defienda de cualquier asechanza que nos pueda separar de su Presencia.

MARCOS:

“Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre… todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”. Que frase tan para mirarse más a uno mismo que para mirar a nadie. Debemos preguntarnos con sinceridad, ¿qué hay en lo más profundo de mi corazón? Y esto se ve en cómo me comporto cada día, si la crítica, el juicio, la impureza…., sale habitualmente de mi corazón, qué vivo dentro, qué tengo en mi corazón.

– Jesús nos enseña hoy, de un modo muy sencillo y llano, es que lo importante no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella. Lo que hace buenas o malas las cosas es lo que brota del corazón del hombre, la buena o mala intención y elección. De este modo el problema de los alimentos impuros, no determinaría nada, pues tiene una importancia más relativa según Jesús.

– Lo que cuenta es el corazón. Podríamos leer despacio la lista que hace hoy Jesús para postrarnos un corazón maleado: malos propósitos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Y al leer debemos pensar con humildad que es muy fácil que se nos vaya el corazón en lo que de verdad no importa.

María, Madre cuida nuestro corazón y que sólo se llene de tu Hijo Jesús, y que vivamos en la verdadera Caridad. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES V TIEMPO ORDINARIO