MIÉRCOLES SANTO

ISAÍAS:

– El siervo tiene como misión es dar una palabra de aliento al abatido, con esa legua de discípulo que le concede Yahvé. Pero antes de todo esto Dios le ha concedido un oído abierto que escucha su voluntad, y que le lleva a vivir ante todo en su voluntad.

– Dios exige más en este momento al siervo, las dificultades son serías, y el Siervo se ofrece a lo que Dios pone, ofrece su espalda a los golpes, su mejilla a los que mesaban su barba, no oculta su rostro, sino que lo pone para llevar a cabo la voluntad De Dios.

– Pero todo en medio de una tremenda confianza en la ayuda De Dios, sabe que Dios siempre está con Él y no lo abandona. Ni siquiera en la dificultad más grande, Él no se siente defraudado, Dios lucha por Él en todo momento, y es su ayuda fiel.

SALMO:

“Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.”

El salmo insiste tanto en el dolor como en la confianza. Nosotros debemos rezarlo, sabiendo que la dificultad se hace palpable, y a la vez la acción, el obrar De Dios nos sostiene.

MATEO:

– En el Evangelio leemos la traición de Judas. Jesús quiere celebrar la Pascua de despedida de los suyos, como signo entrañable de amistad y comunión, uno de ellos ya ha concertado la traición y las treinta monedas.

– Los doce, empiezan a preguntarse sobre la posibilidad de ser el traidor, y van diciendo ese “Seré yo, maestro”. También nosotros deberíamos mirarnos en el corazón de Jesús, ya que muchas veces nosotros negamos al Señor, y le abandonamos , pongámonos por eso en el pecho de Jesús, en su corazón y que transparentemente dejemos nuestra vida ante Él sabiendo que muchas veces le fallamos.

– Reconozcamos ante el Señor nuestra condición de pecadores, y dejémosle que nos salve cada día.

María, Madre que vivamos esta Semana Santa con sinceridad de corazón ante Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES SANTO