MIÉRCOLES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 TIMOTEO:
– San Pablo anima a Timoteo a que sitúa adelante con valentía, pero no por sus fuerzas, sino reavivando el don De Dios que ha recibido por su ordenación, que se sostenga en Cristo y en su Espíritu Santo, y no por sólo fuerzas humanas que terminan pronto. Y de este modo podrá vivir en la valentía que sólo da el Espíritu y dar la cara y tomar parte en los duros trabajos del evangelio.
– El apóstol auténtico y testigo fiel De Dios es el que lucha, el que vive profundamente su ministerios, unido de corazón a corazón con Cristo, y actuando con la fuerza De Dios, y desconfianza de sus propias fuerzas. De este modo vivir preocupados de los demás, para que puedan recibir también el don De Dios. Todos estamos llamados a anunciar el Evangelio hagámoslo de este modo, agradeciendo la obra De Dios en nosotros, y sin miedo pues el Espíritu está con nosotros.

SALMO:
“A ti, Señor, levanto mis ojos.”
Vivir con la vida puesta en Dios, con los ojos esperando al Señor y su misericordia, es verdad que si no vivimos para Él no podemos hacer nada.

MARCOS:
– Vuelven a preguntar a Jesús, no por el deseo de saber la verdad, sino con el deseo de dejar mal a Jesús y cogerlo en un renuncio. Hoy por parte de los saduceos que no creían en la resurrección. Y preguntan sobre la ley del levirato llevada al extremo, siete hermanos que se casan y mueren sin dejar descendencia. Jesús les responde sin entrar en su malicia, sino afirmando la resurrección: Dios es Dios de vivos, incluso diciendo que la vida en la que estaremos ya no se acaba y que ya no será mujer de ninguno pues no se casarán.
– Dios es Dios de vivos, esto nos hace tener en cuenta que estamos destinados a la vida. Es una convicción gozosa que haremos bien en recordar siempre, no sólo cuando se muere un ser querido o pensemos en nuestra muerte. Estamos destinados a vivir con Dios, participando de la vida pascual de Cristo, nuestro Hermano. Y este vivir para siempre será distinto al de ahora. Debemos vivir para el cielo y buscarlo día tras día, buscar la vida que no se acaba pues Dios es un Dios de vivos, el Dios de los vivientes.

María, Madre que caigamos en la cuenta que somos ciudadanos del cielo, y vivamos como tales. Amén.

un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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